Los cinco MH-60R Seahawk previstos para Nueva Zelanda incorporan sonar calable de baja frecuencia, detectores digitales de anomalías magnéticas y un conjunto de sonoboyas para ampliar la búsqueda submarina desde las fragatas.
Estos equipos permiten buscar, localizar y seguir submarinos a distancias superiores a las que cubren de forma inmediata los sensores instalados en los buques, lo que refuerza la capacidad antisubmarina de la Armada neozelandesa.
El MH-60R ampliará el alcance antisubmarino de Nueva Zelanda al combinar sonar calable, sensores MAD y sonoboyas para detectar contactos sumergidos lejos de las fragatas.
Mediante el sonar calable, el helicóptero podrá permanecer en vuelo estacionario, introducir el sensor en el agua, recuperar el equipo y repetir la búsqueda en distintos puntos definidos por la tripulación o por el buque.
La baja frecuencia favorece la propagación acústica a mayores distancias, aunque su rendimiento varía según la temperatura, la salinidad, la profundidad, el tipo de fondo, el estado del mar y el ruido generado por el objetivo.
En la fase final de localización, los sistemas MAD ofrecen una herramienta pasiva porque detectan perturbaciones magnéticas producidas por un objeto metálico sumergido. A esa capacidad se añaden sonoboyas AN/SSQ-53 pasivas, AN/SSQ-62 activas y AN/SSQ-36 batitermográficas, que ayudan a definir las condiciones de la columna de agua y a ajustar la búsqueda acústica.

Por esa combinación de medios, las fragatas neozelandesas no dependerán solo de la geometría de su sonar de casco o de los sensores instalados a bordo. El helicóptero actuará como una extensión aérea de la plataforma naval y permitirá revisar áreas sucesivas con mayor flexibilidad táctica.
Armamento del MH-60R para ataque marítimo graduado
Para el ataque marítimo desde el helicóptero, el paquete incluye tres opciones de empleo de fuerza: ametralladoras, cohetes guiados APKWS de 70 mm y misiles AGM-114R Hellfire. La venta incluye 65 Hellfire operativos y cuatro misiles cautivos M36E8 para entrenamiento.
El AGM-114R tiene un alcance de entre 0,5 y 11 kilómetros y está destinado a blancos de mayor resistencia o valor, como embarcaciones rápidas, vehículos ligeros, objetivos costeros o amenazas ante las cuales un cohete guiado tendría un efecto limitado.
A esa arquitectura se suman 225 secciones de guiado APKWS y 225 WGU-59A/B APKWS II, junto con lanzadores M299 para Hellfire y LAU-61 digitales para cohetes de 70 mm. Esta configuración permite graduar la respuesta según el tipo de blanco, el entorno operativo y el nivel de amenaza.
Las ametralladoras ofrecen una opción para advertencia, autodefensa o apoyo a abordajes; los APKWS permiten atacar blancos ligeros cuando se requiere precisión, y los Hellfire quedan reservados para objetivos más resistentes o de mayor prioridad.
Para misiones que no requieren misiles, las armas de cabina proporcionan alternativas de menor intensidad. Las M240D de 7,62 mm sirven para seguridad marítima, vigilancia de abordaje y fuego de advertencia, mientras que las GAU-21 de calibre .50 aumentan el alcance y el efecto contra lanchas rápidas, motores, armas expuestas o material en cubierta.
Esa diferencia resulta útil en operaciones de interdicción, control pesquero, antipiratería, búsqueda y rescate o respuesta a desastres, además de escenarios de combate naval en los que se requiere una respuesta proporcional.
Sensores, enlaces de datos e identificación táctica

En materia de sensores, el MH-60R contará con mayor capacidad para operar sin dependencia inmediata de otras unidades. El radar multimodo APS-153(V) puede realizar vigilancia marítima, seguimiento de superficie, navegación, imágenes ISAR y detección de periscopios o blancos pequeños.
Su capacidad para seguir hasta 200 contactos durante el escaneo resulta relevante en áreas con tráfico mercante, pesquero y embarcaciones menores, donde la tripulación debe discriminar amenazas sin perder conciencia situacional.
Para la identificación de contactos y el apoyo al empleo de armas, el sistema multiespectral AN/AAS-44C(V) integra imagen térmica, cámara diurna, telémetro láser y designador láser. Este equipo permite confirmar contactos detectados por radar, evaluar su comportamiento y proporcionar energía láser para Hellfire o APKWS.
A su vez, el sistema AN/ALQ-210 añade detección pasiva de emisores electrónicos, por lo que la tripulación puede obtener información sin activar de inmediato el radar propio. Esta capacidad reduce la exposición electromagnética del helicóptero y mejora la identificación de amenazas.
En el área de conectividad, los siete terminales Link 16 MIDS-JTRS, cinco instalados y dos de repuesto, integran los helicópteros en una red táctica para compartir posiciones, trayectorias y datos de misión con buques, aeronaves y nodos de mando.
El AN/ARQ-59 Hawklink proporciona el enlace dedicado entre buque y helicóptero para datos de radar, información acústica, vídeo y datos de misión, una función necesaria para operaciones de guerra antisubmarina coordinadas desde fragatas.
Para las comunicaciones, las radios AN/ARC-210 RT-2036 con COMSEC ofrecen enlaces seguros multibanda. Los 14 sistemas GPS/PPS/INS con SAASM, diez instalados y cuatro de repuesto, apoyan la navegación protegida, la sincronización, la colocación de sonoboyas, la transferencia de blancos y la calidad de las trayectorias compartidas.
Los transpondedores AN/APX-123 y el aplique criptográfico KIV-78 Modo 4/5 completan la identificación segura en operaciones con fuerzas aliadas, un aspecto clave para la interoperabilidad naval y aérea.
Transición desde los SH-2G(I) y preparación operativa

En la transición desde los SH-2G(I), la capacidad de supervivencia y sostenimiento incorpora sistemas AN/AAR-47, que alertan sobre amenazas de misiles, y dispensadores AN/ALE-47, que liberan bengalas y contramedidas.
El paquete incluye dispositivos actuados por cartucho para funciones de emergencia, supresión de incendios y liberación, además de repuestos, equipos de prueba, contenedores de motores, documentación técnica y apoyo de ingeniería, logística, integración y gestión de obsolescencia.
Para preparar la operación del sistema, el entrenamiento incluye simulación de vuelo táctico, interfaces de operación, mantenimiento y carga de armas. Esa infraestructura será necesaria porque las tripulaciones deberán asumir nuevas tareas vinculadas con sensores acústicos, armas guiadas, enlaces de datos, radios, identificación IFF y procedimientos buque-aire.
Para Nueva Zelanda, la incorporación de estos equipos dará lugar a una flota pequeña, pero más completa, con mayor alcance de búsqueda submarina, mejor seguimiento de superficie, ataque marítimo graduado y mayor interoperabilidad naval.