Israel informó a Estados Unidos que Hezbolá seguía lanzando disparos contra el norte israelí y que, por ese motivo, se reservaba el derecho de responder militarmente también en Dahiya, el bastión de la organización terrorista al sur de Beirut.
Los nuevos detalles publicados por el canal libanés LBCI revelan las conversaciones que precedieron al ataque israelí en el barrio de Dahiya. En ellas, Jerusalén transmitió a Washington que los disparos de Hezbolá constituían una violación que justificaba una respuesta directa en la capital libanesa.
Israel presentó una nueva ecuación frente a Hezbolá: cada ataque contra territorio israelí podría recibir como respuesta un nuevo bombardeo en Dahiya, al sur de Beirut.
Según el informe, Israel planteó a los estadounidenses una fórmula de “ataque contra ataque”, destinada a dejar claro que Dahiya ya no será considerada inmune si Hezbolá incumple los acuerdos o mantiene el fuego contra Israel.
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El mensaje busca fijar un nuevo umbral de disuasión frente a la organización terrorista y trasladar presión tanto a Hezbolá como al Gobierno libanés, en un momento de alta tensión tras el anuncio del alto el fuego impulsado por Estados Unidos.
Contactos diplomáticos antes del ataque israelí en Beirut

También se informó de que la embajadora del Líbano en Estados Unidos, Nada Hamada Moawad, mantuvo desde primera hora de la mañana una serie de contactos con altos cargos del Departamento de Estado estadounidense, después de acumularse información sobre una posible escalada israelí.
Los contactos tenían como objetivo averiguar las intenciones de Israel e intentar evitar un mayor deterioro de la situación de seguridad. La gestión diplomática se produjo en paralelo a las advertencias israelíes sobre la continuidad de los disparos desde el Líbano.
Horas después, medios libaneses informaron de una serie de explosiones en Dahiya, al sur de Beirut. Poco después, las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron que habían atacado infraestructuras de Hezbolá en la zona.
El primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, comunicaron en una declaración conjunta que el ataque se llevó a cabo bajo sus órdenes y que respondió a la actividad de Hezbolá y a los disparos efectuados contra territorio israelí.
La señal israelí a Hezbolá y al Gobierno libanés

El canal saudí Al-Hadath informó que Israel había comunicado previamente a Estados Unidos y a la Administración Trump su intención de ejecutar el ataque. La coordinación previa subraya la dimensión diplomática de una operación diseñada para enviar un mensaje más amplio que el impacto militar inmediato.
Fuentes del sistema de seguridad israelí afirmaron que el significado principal de la operación radicaba en el lugar elegido. Según esas fuentes, el mensaje estratégico dirigido a Hezbolá y al Gobierno libanés era más importante que el daño operativo infligido al objetivo.
“Atacamos por el lugar, no por el objetivo”, afirmaron las fuentes, en referencia al valor simbólico y operativo de Dahiya como centro de poder de Hezbolá en Beirut.
El ataque se produjo solo cuatro días después de que Israel, Estados Unidos y Líbano anunciaran un acuerdo de alto el fuego, en el que Hezbolá debía cesar los disparos contra Israel y retirar a sus activistas al sur del río Litani.
Sin embargo, los mensajes transmitidos a Washington indican que Israel considera cualquier nueva violación como motivo suficiente para responder con ataques en el corazón del principal bastión de Hezbolá en Beirut. La nueva ecuación busca imponer un costo directo a la organización terrorista si mantiene sus acciones contra el norte de Israel.