El mariscal Asim Munir y el comandante del Ejército libanés, Rodolphe Haykal, se reunieron este martes en Rawalpindi para ampliar la cooperación militar bilateral mientras avanzan las negociaciones destinadas a finalizar la guerra en curso en Oriente Próximo.
El encuentro se celebró en el cuartel general del Ejército pakistaní, donde Haykal recibió una guardia de honor antes de abordar con Munir asuntos de interés mutuo, la evolución de la seguridad regional, la cooperación en defensa y las perspectivas de mejora de las relaciones entre ambas fuerzas armadas.
Pakistán y Líbano buscan ampliar sus vínculos militares en un momento clave para las negociaciones regionales, con Islamabad actuando como mediador entre Estados Unidos e Irán y Beirut condicionado por la actividad militar en el sur del país.
Las conversaciones incluyeron el incremento de los intercambios profesionales, la cooperación en adiestramiento y el fortalecimiento de los vínculos institucionales entre los ejércitos de ambos países. En ese marco, Munir expresó la disposición del Ejército de Pakistán para ampliar la colaboración operativa en defensa con las fuerzas libanesas.
La aproximación bilateral comenzó el sábado tras una invitación formal de Munir y quedó vinculada a los diálogos sobre la situación bélica en Oriente Próximo. La mediación pakistaní entre Estados Unidos e Irán incorpora una condición planteada por Teherán: que cualquier resolución incluya al Líbano, donde Israel mantiene operaciones contra Hezbolá, organización respaldada por Irán.
La visita de la delegación libanesa se produjo en paralelo al aumento de la actividad armada en el sur del Líbano, una zona marcada por ataques, advertencias de evacuación y enfrentamientos vinculados a la guerra entre Israel y Hezbolá.
El sur del Líbano eleva la presión sobre las negociaciones
El Ejército libanés denunció el sábado que un ataque israelí contra un vehículo militar en Nabatieh causó la muerte de un general de brigada, un capitán y un soldado. Posteriormente, el mando militar israelí admitió la autoría del ataque y sostuvo que el vehículo realizaba desplazamientos sospechosos en un área de combate activo.
Israel informó que el incidente quedó sujeto a una investigación oficial, mientras Beirut mantiene sus reclamos en medio de un escenario militar cada vez más sensible. La muerte de los tres militares libaneses aumentó la presión sobre las gestiones diplomáticas y reforzó la exigencia de garantías de seguridad para cualquier fórmula de pacificación.
Ante estas hostilidades, el presidente libanés, Joseph Aoun, hizo público su requerimiento de negociaciones en una entrevista con CNN. Aoun afirmó que su país está preparado y dispuesto para el diálogo, aunque descartó reunirse con el primer ministro Benjamin Netanyahu antes de que exista un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Aoun condiciona el diálogo y Trump respalda la fase final
El mandatario libanés describió ese eventual entendimiento como un tratado de no agresión, una fórmula que busca separar cualquier contacto político directo de la continuidad de las operaciones militares. Su postura coincide con señales de Israel sobre una estrategia defensiva previa a la quinta ronda de conversaciones, programada para el 22 de junio.
Según esa estrategia, Israel delimitaría una zona de prueba en una localidad acordada con el gobierno libanés. En ese sector, las fuerzas armadas libanesas tendrían la obligación de completar la remoción de estructuras militares y sostener una presencia operativa permanente.
La viabilidad del proceso recibió el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó este martes que los diálogos se encuentran en su etapa de conclusión. El mandatario estimó que el acuerdo definitivo podría ratificarse dentro de un plazo de dos o tres días, mientras Pakistán mantiene su papel de mediador regional y Líbano intenta asegurar que cualquier resolución atienda la situación en su territorio.