El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que el acuerdo que promociona con Irán aborda solo de manera “conceptual” la cuestión del material nuclear iraní. La declaración marca un matiz relevante frente a sus afirmaciones previas, en las que sostuvo que Teherán tendría que entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido.
El memorando de entendimiento que Trump espera firmar este fin de semana no establece una entrega inmediata de ese material, sino que fija las bases para futuras negociaciones sobre el tema. El documento sí incluirá el compromiso de Irán de no adquirir armas nucleares, una postura que Teherán afirma desde hace años, aunque Washington ha cuestionado su sinceridad.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán dejaría el tema nuclear para una fase posterior y se concentraría en un compromiso político inicial, la continuidad de las conversaciones y medidas vinculadas al alivio de presión sobre Teherán.
A Trump no parece preocuparle que el texto no resuelva de forma concreta el destino de las reservas de uranio. En declaraciones desde el Despacho Oval, afirmó que “nadie se ha acercado” al material porque estaría “enterrado bajo una montaña” tras los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio del año pasado.
Trump dice estar seguro de que el pacto con Irán se firmará pronto

Consultado sobre su nivel de confianza en que el acuerdo se firme, después de haber anticipado avances en ocasiones anteriores, Trump respondió que estaba “bastante seguro” de que el pacto se concretaría pronto, “quizás durante el fin de semana”. También añadió que Estados Unidos levantaría de inmediato el bloqueo de los puertos iraníes una vez alcanzado el entendimiento.
El presidente estadounidense aseguró además que cree que el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, aprobó personalmente el acuerdo. “Tengo entendido que la respuesta es sí”, dijo al ser preguntado si Jamenei había dado su visto bueno al memorando.
Ante la posibilidad de que Irán vuelva a dilatar las conversaciones, como el propio Trump afirmó un día antes, el mandatario dijo que no cree que ese sea el caso esta vez. Argumentó que Estados Unidos ha golpeado a Irán con dureza, incluso en los últimos días, y que esa presión cambia el cálculo de Teherán.
Trump definió el entendimiento en marcha como un “gran acuerdo para Irán” porque, según afirmó, el país podrá reconstruirse. La frase alude al alivio de sanciones que recibiría Teherán si cumple los términos del memorando y avanza en las negociaciones nucleares posteriores.
El memorando incluiría alivio de presión y reapertura de rutas marítimas

El presidente calificó el documento como un “memorando de entendimiento muy sólido” y señaló que podría firmarse el sábado o el lunes. Aunque el esquema en negociación prevé una prórroga del alto el fuego de 60 días para celebrar conversaciones nucleares, Trump evitó comprometerse públicamente con ese plazo.
El mandatario explicó que no quiere volver a recibir críticas por incumplir un calendario anunciado. Por eso, pese a que la extensión de la tregua forma parte del marco de negociación, optó por no fijar una fecha cerrada para la conclusión de las discusiones sobre el programa nuclear iraní.
Trump afirmó que el estrecho de Ormuz se reabrirá como parte del acuerdo, aunque luego sostuvo que el canal lleva meses abierto “y simplemente no lo sabían”. Con esa declaración, se refirió a que Estados Unidos habría logrado hacer pasar petróleo por la vía marítima de forma discreta.
Sin embargo, la navegación por el estrecho ha estado significativamente obstaculizada para gran parte del resto del mundo. El paso marítimo, clave para el tránsito energético global, aparece como uno de los elementos centrales del entendimiento junto con el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes.
El uranio enriquecido seguirá en el centro de futuras conversaciones
La principal diferencia entre las exigencias iniciales de Trump y el texto que se negocia está en el tratamiento de las reservas iraníes. El presidente había insistido durante mucho tiempo en que Irán debía entregar su uranio altamente enriquecido, pero el memorando no resolvería esa cuestión de manera inmediata.
En su lugar, el documento abriría una etapa posterior de conversaciones destinada a abordar el material nuclear iraní, su ubicación, su posible supervisión y las condiciones de cualquier medida futura. Esa fórmula permite a Washington presentar un avance diplomático sin exigir en esta fase una transferencia concreta del uranio.
El compromiso iraní de no adquirir armas nucleares será, por tanto, el eje político inicial del acuerdo. Para Estados Unidos, ese punto busca convertir una declaración histórica de Teherán en una obligación formal dentro de un marco bilateral más amplio.
El acuerdo también ofrecería a Irán una vía para obtener alivio económico y reconstrucción interna si cumple sus compromisos. Para Trump, la combinación de presión militar, bloqueo marítimo y promesas de alivio de sanciones habría creado las condiciones para cerrar un memorando que, aunque no resuelve todavía el asunto nuclear, abre una nueva fase de negociación directa con Teherán.