Una lancha de desembarco aerodeslizante de la Armada de Estados Unidos salió del buque de asalto anfibio USS Boxer con tres vehículos blindados LAV-25 del Cuerpo de Marines durante operaciones en el mar de la China Meridional.
Las imágenes, difundidas por la Flota del Pacífico el 5 de junio de 2026, muestran al Grupo Preparado Anfibio Boxer y a la 11.ª Unidad Expedicionaria de Marines practicando el traslado de medios mecanizados desde el mar hacia zonas litorales.
El USS Boxer desplegó un LCAC con tres LAV-25 en una maniobra anfibia que mostró la capacidad estadounidense para mover reconocimiento blindado hacia la costa sin depender de puertos o playas preparadas.
La operación tiene relevancia por el tipo de carga y por el entorno. Un LCAC permite mover vehículos, equipos y personal desde un buque anfibio hasta la costa sin necesidad de puerto, muelle o infraestructura litoral preparada.
Al transportar LAV-25, la fuerza embarcada puede disponer de reconocimiento blindado y apoyo de fuego directo poco después del desembarco, una capacidad útil para asegurar rutas, proteger flancos y ampliar la zona de control inicial.
El LCAC asignado a la Unidad de Lanchas de Asalto 5 salió del dique inundable del USS Boxer, un buque de asalto anfibio de clase Wasp. Este tipo de plataforma combina cubierta de vuelo, instalaciones de mando, alojamiento de tropas, apoyo médico, capacidad logística y un dique para operar conectores de superficie.
El LCAC permite desembarcar blindados sin depender de puertos
En una operación de este tipo, la Armada y los Marines deben sincronizar carga, lastrado, salida de la lancha, movimiento hacia la costa y sostenimiento posterior. La secuencia exige coordinación entre el buque, el conector anfibio y la fuerza mecanizada embarcada.
La lancha aerodeslizante ofrece una ventaja concreta frente a embarcaciones de desembarco convencionales: se desplaza sobre un colchón de aire y puede cruzar agua, oleaje, arena húmeda, zonas de lodo y tramos costeros que limitarían a otros medios.
Esa capacidad amplía el número de puntos de desembarco posibles y reduce la dependencia de instalaciones fijas, un factor relevante en un escenario donde puertos y bases pueden quedar bajo vigilancia, presión política o amenaza de ataques de largo alcance.
Los LAV-25 embarcados aportan una función distinta a la de una fuerza ligera desembarcada a pie. No son carros de combate ni vehículos de asalto pesado, sino plataformas de reconocimiento blindado.
Los LAV-25 aportan reconocimiento blindado tras el desembarco
Los vehículos están armados con un cañón M242 de 25 mm y ametralladoras, y pueden emplearse para explorar rutas, proteger flancos, asegurar perímetros, vigilar accesos y apoyar con fuego directo a unidades de Marines.
La combinación de LCAC y LAV-25 permite que una fuerza anfibia no quede limitada a la cabeza de playa tras tocar tierra. Una vez desembarcados, los vehículos pueden avanzar hacia el interior, establecer observación, cubrir nodos logísticos o crear una pantalla de seguridad móvil para el resto de la fuerza.

En una crisis, esa movilidad inicial puede ser tan importante como el volumen de tropas trasladadas. El valor operativo reside en llevar una capacidad mecanizada ligera al litoral sin esperar la habilitación de un puerto o de una zona de desembarco convencional.
El lugar de la operación da a la imagen un significado adicional. El mar de la China Meridional conecta el Pacífico occidental con el océano Índico y se encuentra cerca de rutas críticas, del estrecho de Luzón, de los accesos meridionales a Taiwán y de las islas Spratly.
El mar de la China Meridional eleva el valor estratégico de la maniobra
La zona también está marcada por reclamaciones marítimas enfrentadas, presencia militar sostenida y vigilancia constante. En ese entorno, practicar el movimiento de vehículos blindados desde un buque anfibio no es solo una actividad de adiestramiento.
La maniobra muestra que las fuerzas estadounidenses pueden trasladar carga de combate hacia el litoral sin concentrarse en puntos previsibles. Esa dispersión complica la planificación de un adversario y ofrece a los comandantes más opciones para responder a una crisis, reforzar una posición o evacuar personal.
La operación también se relaciona con el problema de la logística en disputa. En un conflicto de alta intensidad en el Indo-Pacífico, grandes puertos, bases aéreas, depósitos de combustible y centros de mando podrían convertirse en objetivos prioritarios.
Los conectores como el LCAC no eliminan la dificultad de sostener fuerzas en tierra, pero permiten iniciar el movimiento de vehículos, municiones, equipos de comunicaciones o elementos de ingeniería desde buques anfibios hacia puntos costeros menos dependientes de infraestructura.
El Boxer ARG refuerza la movilidad anfibia de Estados Unidos
El Grupo Preparado Anfibio Boxer proporciona el marco para esa movilidad. La formación está integrada por el USS Boxer, el buque de transporte anfibio USS Portland y el buque de desembarco USS Comstock, con la 11.ª Unidad Expedicionaria de Marines embarcada.
Esa estructura permite distribuir o concentrar medios según la misión, desde presencia avanzada y respuesta a crisis hasta seguridad marítima, asistencia humanitaria, recuperación de personal o incursiones limitadas.
La publicación de las imágenes con los LAV-25 a bordo del LCAC muestra una capacidad específica: mover reconocimiento blindado desde una plataforma anfibia hacia el litoral en una región donde el acceso operativo es un problema central.
El valor de la operación no está solo en el número de vehículos, sino en la secuencia completa: buque con dique inundable, conector de alta velocidad, carga mecanizada y fuerza expedicionaria preparada para operar sin apoyo portuario inmediato.