Un alto funcionario de la administración de Donald Trump afirmó que el memorando de entendimiento que Estados Unidos e Irán están cerca de firmar “conduce” a que Washington obtenga el material nuclear enriquecido de Teherán.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato durante una rueda de prensa telefónica, defendió el acuerdo ante periodistas mientras circulan versiones contradictorias sobre su contenido y alcance real.
El memorando con Irán no entregaría de inmediato el uranio enriquecido pero, según Washington, abriría un proceso para destruir el material in situ y sacarlo después del país.
El funcionario presentó cinco objetivos del acuerdo para Estados Unidos. El primero sería reabrir el estrecho de Ormuz y levantar el bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes.
El segundo objetivo, según la misma fuente, sería conducir al desmantelamiento del programa nuclear iraní. La formulación apunta a un proceso posterior, ya que el memorando prorrogaría el alto el fuego durante 60 días y abriría conversaciones técnicas sobre el programa nuclear de Irán.
Trump admite que el acuerdo con Irán aborda solo de forma conceptual el material nuclear
El tercer punto se refiere al material enriquecido. “Conduce a que Estados Unidos obtenga el material enriquecido. Establecemos en el acuerdo que este material se destruiría in situ y, a continuación, se sacaría del país”, afirmó el alto funcionario.
Washington plantea un proceso gradual sobre el programa nuclear iraní

La declaración no equivale a una obligación inmediata de que Irán entregue por adelantado sus reservas de uranio altamente enriquecido. Esa cuestión quedaría para las conversaciones nucleares previstas durante la prórroga del alto el fuego.
El funcionario sostuvo que el memorando “entra en detalles sobre todas las cuestiones nucleares” y “satisface todos los requisitos de EE. UU.”, aunque varias de las concesiones mencionadas parecen depender de un acuerdo posterior más amplio.
El cuarto objetivo sería garantizar una paz duradera en la región. Para Washington, eso implicaría que Irán deje de financiar la violencia en Oriente Medio y que, al mismo tiempo, todos respeten la soberanía territorial iraní.
La aplicación práctica de ese punto sigue siendo incierta, porque Teherán no ha dado señales claras de que vaya a cortar su apoyo a grupos aliados en la región.
Los beneficios económicos dependerían del cumplimiento de Teherán

El quinto objetivo citado por el funcionario estadounidense sería establecer un régimen de inspección que garantice un compromiso exigible a largo plazo. Esa medida tampoco parece entrar en vigor de forma plena con la sola firma del memorando.
Según el alto funcionario, Irán no recibirá beneficios económicos por firmar el documento ni por sentarse a negociar. Las recompensas llegarían únicamente si cumple sus obligaciones.
“Si entregan el material nuclear tal y como prometieron, obtendrán algo. Si desmantelan sus programas nucleares o sus instalaciones nucleares, obtendrán algo más”, afirmó. También vinculó beneficios adicionales a un compromiso iraní con la paz y la estabilidad regional.
El funcionario advirtió a los periodistas que no se guíen por las descripciones difundidas por medios estatales iraníes. Afirmó que esas versiones buscan vender el acuerdo a la opinión pública iraní y no reflejan necesariamente los términos negociados.
La presentación de Washington deja el memorando como un punto de partida más que como un cierre definitivo. El documento permitiría extender el alto el fuego, reabrir Ormuz y encaminar negociaciones sobre uranio enriquecido, inspecciones, sanciones y el futuro del programa nuclear iraní.
La disputa central permanece en la diferencia entre compromisos inmediatos y resultados esperados. Estados Unidos sostiene que el acuerdo encamina el desmantelamiento nuclear de Irán; Teherán, en cambio, intenta preservar margen político sobre su enriquecimiento de uranio y sus condiciones regionales.