Millones de musulmanes chiitas realizan la peregrinación anual de Arbaín en la ciudad santa iraquí de Karbala, bajo la sombra de las persistentes tensiones regionales y el temor a una nueva escalada de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Arbaín se celebra 40 días después de Ashura, fecha que conmemora la muerte del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, y de miembros de su familia en la batalla de Karbala, en el año 680 d. C.
El gobernador de Karbala, Nasseif Jassim al-Khattabi, afirmó que más de 22 millones de personas llegaron a la ciudad con motivo de la peregrinación, entre ellas unos cinco millones de visitantes extranjeros, además de peregrinos iraquíes procedentes de distintas regiones del país.
Entre los visitantes extranjeros más destacados se encuentra el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, quien llegó ayer a la ciudad iraquí de Nayaf y después se trasladó a Karbala para participar en la peregrinación.






