Ali Bahreini, embajador de Irán ante las Naciones Unidas en Ginebra, afirmó este martes que Teherán será el “único país” con capacidad para decidir el destino de sus activos congelados una vez que sean liberados dentro del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Oriente Medio.
La declaración contradice la postura expresada desde Washington sobre el eventual control o condicionamiento de esos fondos. Bahreini rechazó que cualquier otro país pueda influir en el uso de los recursos iraníes desbloqueados.
Irán reivindica control total sobre sus activos descongelados y rechaza que Estados Unidos u otro país condicione el destino de los fondos liberados en el marco del acuerdo bilateral.
“Irán es el único país que decidirá qué hacer con sus activos, que van a ser desbloqueados, por lo que rechazo cualquier afirmación de Washington de que debería haber algún papel para que cualquier otro país influya en esas decisiones o en esos procesos”, declaró Bahreini durante una conferencia de prensa organizada por la Asociación de Corresponsales de la ONU en Ginebra.
Sus declaraciones llegaron después de que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, sugiriera el lunes que los fondos descongelados podrían utilizarse para comprar productos agrícolas estadounidenses, entre ellos maíz, soja y trigo. El presidente Donald Trump sostuvo que “el dinero que liberamos irá a parar a nuestros agricultores”.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, rechazó esa posibilidad y aseguró que Teherán no enfrenta “ninguna restricción sobre cómo canalizar estos fondos”. También afirmó que los activos iraníes serán empleados con absoluta libertad.
El descongelamiento de los fondos forma parte de un memorando de entendimiento de 14 puntos firmado la semana pasada entre ambas naciones. El jefe negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, confirmó que Washington liberará $12.000 millones en dos tramos de $6.000 millones, conforme al artículo 11 del documento.
Washington emitió el lunes una exención de sanciones por 60 días que permite a Irán exportar petróleo y recibir pagos por esas ventas, mientras ambas partes negocian un acuerdo de paz definitivo con mediación de Pakistán en la localidad suiza de Burgenstock.
Trump declaró el martes que Irán aceptó inspecciones nucleares “hasta el infinito”, aunque Teherán negó esa afirmación. La disputa sobre los activos descongelados se suma así a las diferencias sobre el alcance del acuerdo, las sanciones petroleras y la supervisión del programa nuclear iraní.