Según informó el medio de comunicación Alhurra, financiado por Estados Unidos y publicado en árabe, Irán habría recibido cientos de misiles antiaéreos portátiles procedentes de Rusia y China en las últimas semanas, según fuentes de la oposición kurda y árabe de la provincia iraní de Ahvaz.
Según el informe, el envío incluía aproximadamente 300 sistemas portátiles de defensa antiaérea (MANPADS) avanzados 9K333 Verba, que llegaron a través del mar Caspio en cinco pequeños contenedores. Tras su llegada a Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) distribuyó los misiles entre bases militares y otros emplazamientos estratégicos de todo el país.
Según las fuentes, los misiles se desplegaron en la zona de Teherán, Kermanshah, Isfahán, cerca de la frontera con el Kurdistán iraquí y a lo largo del estrecho de Ormuz, lugares que el régimen iraní considera estratégicamente importantes.
El informe afirmaba que, además del despliegue de sistemas de defensa antiaérea de fabricación rusa y china cerca de las fronteras de Irán, durante las dos últimas semanas se transfirieron misiles portátiles adicionales a milicias respaldadas por Irán que operan en Irak. Los primeros informes sobre el acuerdo surgieron en abril, pero, en aquel momento, un portavoz de la embajada china en Washington negó las acusaciones y afirmó que China no había suministrado armas a ninguna de las partes en la guerra. El portavoz desestimó el informe por considerarlo inexacto e instó a Estados Unidos a abstenerse de lo que calificó como acusaciones infundadas; en su lugar, pidió que se realizaran esfuerzos para reducir las tensiones.
Al mismo tiempo, informes independientes indicaron que Rusia había suministrado a Irán drones avanzados.






