Francia y Corea del Sur realizaron del 15 al 17 de septiembre de 2026 un ejercicio aéreo conjunto en la base de Cheongju, con participación de cazas Rafale F4 y F-35A, además de aviones cisterna de ambos países. Las maniobras se centraron en operaciones tácticas combinadas y reabastecimiento en vuelo entre plataformas de las dos fuerzas aéreas.
Uno de los ejercicios principales consistió en el reabastecimiento de un F-35A surcoreano por un A330 MRTT Phénix francés, mientras un KC-330 Cygnus de Corea del Sur suministró combustible a dos Rafale F4. La operación demostró que los cazas de ambos países pueden depender de medios cisterna aliados durante misiones de larga duración.
Corea del Sur desplegó F-35A, F-15K, KF-16 y FA-50 junto con un KC-330, mientras Francia aportó dos Rafale F4 y un A330 MRTT. Cheongju alberga la 17.ª Ala de Caza surcoreana y su fuerza operativa de F-35A, lo que permitió a la delegación francesa entrenar directamente con una de las principales unidades de combate aéreo del país.
El ejercicio combinó aeronaves con características distintas. El F-35A aporta baja observabilidad, sensores avanzados y capacidad de procesamiento de datos para entornos disputados. El Rafale F4 representa la versión más reciente del caza polivalente francés y está orientado a operaciones en red. Las maniobras se enfocaron en procedimientos tácticos comunes y no en una integración directa de sistemas sensibles de misión.
La cooperación en reabastecimiento fue el elemento de mayor valor operativo. En el Indo-Pacífico, las grandes distancias condicionan la permanencia de los cazas en zona y la capacidad para sostener despliegues prolongados. La compatibilidad entre cisternas franceses y surcoreanos amplía las opciones de apoyo y reduce la dependencia exclusiva de medios nacionales.
Las maniobras formaron parte del despliegue PÉGASE 26, una misión francesa de proyección aérea que movilizó unos 300 efectivos, cuatro Rafale, tres A330 MRTT y dos A400M Atlas a lo largo de más de 40.000 kilómetros entre el Ártico, el Indo-Pacífico y Oriente Medio. La escala del despliegue puso a prueba la capacidad francesa para trasladar y sostener fuerzas aéreas a gran distancia de Europa.
Para Corea del Sur, el ejercicio amplió la experiencia operativa con una fuerza aérea distinta de la estadounidense y permitió integrar varios tipos de cazas nacionales con aeronaves francesas. Para Francia, la actividad confirmó que sus medios de combate y apoyo pueden operar desde una base aliada del noreste asiático y utilizar infraestructura logística de un socio regional.
El resultado más relevante fue la capacidad de ambos países para combinar cazas de generaciones y doctrinas diferentes dentro de una misma misión, con apoyo mutuo de reabastecimiento aéreo. Esa interoperabilidad aumenta la flexibilidad para operaciones multinacionales de largo alcance en el Indo-Pacífico.










