El presidente de Israel, Isaac Herzog, recibió este miércoles de manos del presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, los resultados oficiales de las elecciones a la 26.ª Knéset. Recordó a los grupos parlamentarios que le corresponde decidir a quién encarga la formación del gobierno. “El legislador concedió al presidente un margen de decisión muy amplio a la hora de encomendar a un miembro de la Knéset la tarea de formar gobierno”, dijo Herzog en la residencia presidencial de Jerusalén. Dio a entender así que el encargo no recaerá necesariamente en el líder del partido que reúna más recomendaciones. Pidió a los representantes electos que acudieran con la mente abierta y con ideas nuevas. “En la situación actual, en la que las elecciones no han dejado un ganador claro, les pido originalidad y creatividad, audacia y buena voluntad”. La ronda de consultas comenzará a las 17:00 con los representantes de Sionismo Religioso y está previsto que concluya mañana por la tarde.
La aprobación de los resultados tuvo sus tropiezos. Por la mañana, la mesa de la Comisión Electoral dio su visto bueno con la abstención de los representantes del Likud y de Shas. Después, en el pleno de la comisión, 15 miembros votaron a favor, 14 se abstuvieron y los dos representantes de Otzma Yehudit votaron en contra. Antes de la votación, el diputado Amit Halevi había anunciado su renuncia como representante del Likud en la comisión. Explicó que no estaba dispuesto a dar su aval automático a unos resultados en los que, a su juicio, había influido un Estado extranjero. “No votaré contra lo que me dicta la conciencia ni contra la seguridad del Estado”, dijo Halevi.
Durante la sesión, el representante del Shin Bet expuso ante la comisión nuevos y graves indicios sobre las sospechas que investiga el servicio. “La información de inteligencia que presentaron nuestros especialistas apunta a que Israel habría recibido, a gran escala, cuantiosas sumas de dinero procedentes de países extranjeros, de personas con intereses ocultos e incluso hostiles”, señaló el organismo. Añadió que el fenómeno alcanza a miles de personas, si no más, y que la investigación no ha concluido. En respuesta a una pregunta del diputado Simcha Rothman, presidente de la Comisión de Constitución, Sohlberg afirmó que trabaja sin descanso con el Shin Bet para ayudar a superar los obstáculos a la investigación. El director del servicio, David Zini, se había quejado ante el juez de que la fiscal general, Gali Baharav-Miara, limitaba su capacidad de investigar. Ella rechazó la acusación.
Por otra parte, Sohlberg aclaró a los miembros del pleno que carecen de autoridad para rechazar los resultados electorales por sospechas aún bajo investigación. Un voto en contra de la comisión no habría impedido la entrega de los resultados al presidente. Habría sido ante todo un pronunciamiento público, y quizá por eso el Likud optó por abstenerse. El juez precisó que, si más adelante aparecen pruebas, será posible presentar un recurso electoral, aunque está previsto que la nueva Knéset preste juramento la próxima semana. Herzog también respaldó la investigación. “El Shin Bet y la policía deben investigar hasta el final cualquier sospecha de injerencia externa y subversiva en los resultados electorales”, afirmó.










