Ayman Odeh, exlíder de la Lista Conjunta, es el diputado árabe del que el Shin Bet sospecha que recibió cientos de miles de séqueles en efectivo de una fuente extranjera, según medios en hebreo. David Zini, director del servicio de seguridad, habría pedido interrogarlo en la investigación sobre una posible injerencia extranjera en las elecciones. Odeh dejará su escaño la próxima semana, cuando los nuevos diputados de la Knéset presten juramento.
El alcance de la petición de Zini es objeto de versiones distintas. El día anterior había trascendido que quería interrogar a cuatro políticos árabes sin aportar pruebas contra ellos. Entre los nombres figuraban Mansur Abás, líder de Raam, Ahmad Tibi, de Taal, y Sami Abu Shehadeh, de Balad. La fiscal general, Gali Baharav-Miara, respondió con una inusual reprimenda pública y recordó que se necesitan pruebas suficientes para interrogar a una persona.
El Shin Bet negó que hubiera pedido interrogar a los cuatro dirigentes y sostuvo que su petición se refería a personas de su entorno. La información que identifica ahora a Odeh lo señala como el único diputado de la cúpula de la Lista Conjunta cuya presunta conducta, a juicio de las autoridades, justifica un interrogatorio.
Odeh calificó la investigación de “persecución política”, sin responder directamente a la sospecha de que hubiera recibido el dinero. Afirmó que la participación histórica de los ciudadanos árabes en las urnas había sacado de quicio al primer ministro Benjamín Netanyahu y a “los fascistas”, y que el miedo a perder el poder los llevaba a “disparar en todas direcciones”.
El diputado pronosticó que las maniobras de distracción y las mentiras se multiplicarían a medida que se acercaran la toma de posesión de la nueva Knéset y lo que él considera el fin del mandato de Netanyahu. Pidió a sus aliados que mantuvieran sus esfuerzos para reemplazar al gobierno.










