La acusación contra Abraham Feldman por el lanzamiento de una piedra a policías durante una protesta en el barrio de Mea Shearim, en Jerusalén, quedó descartada este martes durante una audiencia judicial. Su abogado, Roi Politi, mostró una grabación hecha con un teléfono móvil y, después de verla, el representante de la policía admitió que habían detenido al hombre equivocado.
Feldman, residente en el extranjero, había sido arrestado el lunes. Llegó esposado al tribunal, donde la policía pidió mantenerlo detenido cinco días más para efectuar ocho diligencias de investigación. Un oficial aseguraba haberlo visto arrojar la piedra y haber mantenido contacto visual con él hasta su detención.

En la audiencia, el representante policial defendió la gravedad de los hechos ante la reciente escalada de las protestas en Jerusalén. Explicó que se habían arrojado piedras a los agentes y sostuvo que el lanzamiento atribuido a Feldman pudo causar consecuencias trágicas, aunque la piedra no alcanzó a ninguna persona.
Al interrogar al representante policial, Politi puso de manifiesto que su cliente no tenía antecedentes penales. También obtuvo la confirmación de que la policía carecía de una grabación que mostrara a Feldman lanzar una piedra y de que el expediente no contenía registro alguno de activación de una cámara corporal durante el incidente.

La prueba decisiva llegó de la defensa. Politi reprodujo ante el tribunal un video de la manifestación y el representante policial cambió su posición: reconoció que la persona que lanzó la piedra no era Feldman. Aclaró que el verdadero autor se había pegado al cuerpo del detenido, circunstancia que habría llevado al oficial a confundir a ambos. Consideró probable que el error de identificación se hubiera producido de buena fe.

Tras examinar la grabación, la propia policía solicitó la liberación inmediata de Feldman sin imponerle condiciones. La jueza Hagit Plaut-Babad aceptó la petición y ordenó su puesta en libertad. De este modo, el manifestante quedó libre en la audiencia en la que la policía había intentado prolongar su detención cinco días.










