Cuatro enfermeras del hospital Hadassah Ein Kerem, en Jerusalén, evitaron por poco una colisión cuando el conductor del vehículo que las trasladaba esquivó un camión fuera de control en la carretera 60, cerca de Halhul. Tras comprobar que habían evitado el impacto, las profesionales descendieron para asistir al conductor de otro camión que había quedado atrapado en su cabina, en una zona próxima a una pendiente pronunciada.
El accidente ocurrió el martes pasado, cuando las enfermeras regresaban a sus hogares en dirección a Kiryat Arba después de sus turnos hospitalarios. La lluvia era intensa y el pavimento estaba mojado. Un camión perdió adherencia, se deslizó hacia el transporte del personal sanitario y obligó a su conductor a realizar una maniobra brusca para evitar la colisión. El vehículo pesado continuó su trayectoria y chocó contra un camión más pequeño y un autobús.

Tamar Aviad, enfermera de la unidad de cuidados intensivos neonatales de Hadassah Ein Kerem, dormía durante el trayecto después de su jornada. Despertó al percibir el peligro y vio que el camión se aproximaba hacia su lado del vehículo. Intentó desabrocharse el cinturón de seguridad para cambiarse de lugar, pero no pudo hacerlo. La maniobra del conductor evitó que el transporte de las enfermeras recibiera el impacto.
El autobús involucrado no llevaba pasajeros y su conductor sufrió lesiones leves. El camión pequeño, en cambio, salió desplazado hacia una bajada pronunciada y quedó detenido a pocos metros del borde de la ladera. Su conductor permaneció dentro, imposibilitado de salir por sus propios medios. Ante esa situación, las cuatro enfermeras interrumpieron el viaje de regreso para prestarle asistencia.

El equipo estaba integrado por Liba Ofer, del servicio vascular; Tamar Aviad, de neonatología; Einat Kaufman, del servicio de urgencias pediátricas; y Reut Piotrkowski, de medicina interna B. También se sumó un médico residente que pasaba por el lugar en su vehículo particular. Todos tuvieron que actuar bajo una lluvia torrencial, en la oscuridad y sobre un terreno de acceso difícil.
Aviad relató que el camión había volcado por completo. Con ayuda de otras personas presentes, ella y el médico lograron entrar en la estructura dañada y llegar hasta el conductor. El hombre estaba consciente, pero tenía las piernas aprisionadas bajo partes del vehículo y el rostro orientado hacia abajo. Las condiciones impedían retirarlo de inmediato, de modo que la atención se concentró en estabilizarlo hasta la llegada de los equipos de rescate.

Las tareas médicas presentaron problemas que no suelen darse dentro de un hospital. La colocación y fijación de una vía intravenosa exigió adaptar los procedimientos a la posición del herido y a los obstáculos del camión. Kaufman ayudó a proporcionar líquidos para la infusión y analgésicos a quienes atendían directamente al conductor, y al mismo tiempo contactó con los servicios de emergencia médica y con los bomberos para solicitar una intervención rápida.
La coordinación incluyó tanto a las cuatro enfermeras como al médico y a las personas que colaboraron en el lugar. Mientras Aviad y el residente permanecían dentro del camión, los demás facilitaron el material necesario para mantener la asistencia. El trabajo continuó hasta que llegaron los bomberos y otros servicios de emergencia, quienes liberaron al conductor y lo trasladaron al hospital. Los rescatistas también ayudaron a salir de los restos del vehículo a Aviad y al médico.
Para Aviad, la atención supuso un cambio respecto de su actividad habitual. Había pasado la mañana al cuidado de un bebé de apenas 600 gramos y, horas después, tuvo que ocuparse de un adulto herido en un accidente de tráfico. La enfermera explicó que su formación y experiencia le permitieron intervenir pese a las diferencias entre ambos tipos de pacientes. “Nuestros conocimientos nos permiten ayudar a cualquier persona que lo necesite”, afirmó.

Una vez concluidas las labores de rescate, las enfermeras recordaron que ellas mismas habían estado a punto de sufrir el accidente. Aviad expresó su satisfacción por haber podido asistir al conductor, mientras Kaufman destacó que prestar ayuda a una persona en una situación de emergencia forma parte de su responsabilidad profesional, con independencia de quién sea el paciente. También describió el sentimiento compartido por el equipo al haber utilizado su preparación hospitalaria para atender a un herido fuera de su lugar de trabajo.










