El exdirector del Mossad Yossi Cohen considera que Israel y Estados Unidos volverán a emprender una operación militar selectiva contra Irán. Su pronóstico se basa en la preocupación por la continuidad del desarrollo militar iraní y por la posibilidad de que Teherán reconstruya o rehabilite instalaciones afectadas durante la guerra. Cohen expuso esa posición en la cumbre internacional de negocios de Birthright Israel, celebrada en Tel Aviv.
Para el antiguo jefe de inteligencia israelí, el problema no se limita al estado actual de las instalaciones. También incluye la capacidad de Irán para recuperar los medios necesarios para sus programas militares. “Creo que, tarde o temprano, habrá otra operación militar selectiva”, declaró. Añadió que Teherán continúa con el desarrollo de sus capacidades y que es necesario impedir que las conserve si vuelve a poner en funcionamiento sus instalaciones.
Las declaraciones coinciden con informaciones sobre una conversación telefónica que el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habrían mantenido durante el fin de semana para tratar posibles nuevos ataques contra Irán. También se ha señalado que Washington advirtió a sus aliados del Golfo sobre la posibilidad de otro conflicto a partir del 4 de noviembre, un día después de las elecciones legislativas estadounidenses. Ninguna de esas informaciones constituye un anuncio formal de una nueva ofensiva.
Cohen expresó además su desconfianza respecto de las negociaciones con Teherán. A su juicio, las autoridades iraníes no negocian de buena fe. En contraste, sostuvo que Trump busca alcanzar un acuerdo satisfactorio y que no está dispuesto a aceptar uno que considere perjudicial.
Israel y Estados Unidos iniciaron a finales de febrero una guerra contra Irán con el propósito de debilitar a su régimen y destruir sus programas de misiles balísticos y armamento nuclear. Cohen valoró la cooperación entre las fuerzas terrestres y los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares, misiles y fábricas iraníes. Describió esas acciones conjuntas como una expresión de la coordinación militar que ambos países habían buscado.
Sin embargo, distinguió entre atacar las capacidades militares de Irán y provocar desde el exterior la caída de su gobierno. “Nunca he estado de acuerdo con la idea de que el régimen iraní pueda ser derrocado desde fuera”, afirmó. En su opinión, corresponde a los propios iraníes decidir ese desenlace. Reconoció el peligro que supone manifestarse contra las autoridades y las dificultades de salir a protestar, aunque consideró que la posición actual del régimen es distinta de la que tenía anteriormente.










