Dos de los soldados que se enfrentaron a los atacantes en el cruce de Yehudá, cerca de Hebrón, tuvieron problemas para disparar porque sus armas todavía contenían un dispositivo de seguridad en la recámara. Este es uno de los hallazgos de la investigación del atentado del 23 de octubre, en el que murieron dos militares israelíes y otros tres resultaron heridos.

El accesorio involucrado se denomina “mak-porak” (מק-פורק). Se introduce en la recámara para indicar de forma visible que no hay un cartucho alojado y evitar disparos accidentales. Para preparar el arma y abrir fuego, primero es necesario retirarlo. Durante el enfrentamiento, el dispositivo permaneció colocado en los fusiles de dos integrantes de la fuerza y provocó interrupciones en su funcionamiento.
Uno de esos soldados murió en el combate. Antes de recibir el impacto, logró resolver la interrupción, extraer el dispositivo y efectuar tres disparos contra los atacantes. El episodio llevó a revisar las instrucciones para el personal militar desplegado en la zona.
La nueva disposición exige retirar el “mak-porak” durante las actividades operativas, con el propósito de evitar demoras en la reacción ante un encuentro armado. El cambio responde a las circunstancias identificadas en el examen del atentado.

El ataque ocurrió la mañana del viernes 23 de octubre en el cruce de Yehudá, en la región de Hebrón. Dos hombres armados dispararon contra militares del batallón Ari, perteneciente a la Brigada de Rescate, que habían establecido un puesto de control. Los soldados muertos fueron el sargento primero Ron Yonatan Roitman, de 23 años y residente de Ashkelón, y el sargento Yuval Shai Suilem, de 20 años y procedente de Hod Hasharón. Otros tres soldados sufrieron heridas y los dos atacantes murieron durante el enfrentamiento.

La primera investigación del incidente estableció que los atacantes se dirigían a ejecutar un atentado de mayor magnitud contra civiles. La presencia de la unidad militar y del puesto de control alteró ese plan, tras lo cual abrieron fuego contra los soldados.
Los nuevos hallazgos también refuerzan la conclusión de que la operación fue dirigida por integrantes de Hamás que actúan desde Turquía. La posible vinculación de los atacantes con la infraestructura de la organización en ese país ya estaba bajo examen, pero la investigación ha aportado nuevos elementos sobre la dirección externa del atentado.
Durante los últimos años, estructuras de Hamás establecidas en Turquía han intervenido en la organización de atentados en Judea y Samaria mediante el reclutamiento de atacantes y el envío de dinero, armas e instrucciones. En junio, el Servicio de Seguridad Interior de Israel, Shin Bet, y las FDI comunicaron que habían frustrado decenas de atentados dirigidos desde Turquía a lo largo del año anterior.
En su respuesta, el portavoz de las FDI expresó sus condolencias a las familias de los muertos y aseguró que el Ejército continuará a su lado. También precisó que la investigación todavía no había concluido ni había sido presentada a las familias, y que sus resultados les serían comunicados con transparencia cuando estuvieran terminados. El Ejército advirtió que la divulgación anticipada de detalles perjudica a las familias de los muertos y a los heridos.










