El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió durante un acto electoral en Dubuque, Iowa, que podría ordenar una nueva ofensiva contra Irán si no encuentra otra manera de concluir la guerra. Pronunció la amenaza la noche del domingo, a dos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, y sostuvo que los ataques no se han reanudado porque todavía intenta evitar la pérdida de vidas humanas.
“La única razón por la que no hemos terminado con Irán es que quiero ser amable. Quiero intentar salvar todas esas vidas, si puedo”, declaró ante sus partidarios. Después añadió: “Pero en algún momento tendremos que descargar el martillo sobre ellos”.
Trump no ha autorizado por ahora una nueva serie de ataques. Entre las alternativas examinadas por su administración figuran operaciones de unas horas, campañas que se prolonguen varios días e incluso acciones de semanas de duración. Los planes contemplan objetivos vinculados con el programa nuclear iraní y con infraestructuras del país.
Algunos asesores del mandatario consideran posible que las operaciones comiencen poco después de las votaciones del martes. La proximidad de esa fecha coincide con las deliberaciones de Washington sobre cómo terminar la guerra y sobre las consecuencias políticas de una guerra que se ha prolongado más de lo previsto.
Trump examina nuevas operaciones y cuestiona a sus responsables militares
El presidente ha preguntado a personas de su entorno por la actuación del secretario de Guerra, Pete Hegseth, y del jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine. Dos asesores externos cercanos a Trump describieron a The Atlantic esas consultas y el malestar presidencial por el perjuicio electoral que, a su juicio, la guerra ha causado a los republicanos.
Parte de ese descontento se dirige a quienes habían presentado la guerra como una operación corta y decisiva, que terminaría mucho antes de las elecciones de mitad de mandato. Algunas personas próximas a Trump sostienen que Hegseth le ofrece una visión demasiado optimista de la situación militar. Uno de los asesores afirmó que el secretario es hábil para decirle al presidente lo que desea escuchar.
La semana pasada, Hegseth y Caine expusieron a Trump y al vicepresidente JD Vance distintas posibilidades de actuación militar. Las propuestas buscaban crear condiciones que permitieran al presidente declarar una victoria. Sin embargo, el hecho de que se hayan presentado alternativas no significa que ya se haya seleccionado o autorizado una de ellas.
Los partidarios de reanudar los bombardeos creen que la presión económica sobre Teherán ha empezado a producir resultados y que un ataque adicional podría obligar al gobierno iraní a modificar su posición. Frente a esa expectativa, existe la advertencia de que incluso una ofensiva intensa podría no obtener concesiones y consumir más reservas estadounidenses de municiones.
La posibilidad de negociar sigue abierta
Mientras se estudian las opciones militares, Vance ha intentado abrir una vía de negociación directa. El domingo anterior envió una carta al alto dirigente iraní Mohsen Rezaee con una propuesta para retomar las conversaciones entre Washington y Teherán.
En ese mensaje, el vicepresidente planteó que el programa nuclear iraní figurara entre los primeros asuntos de la negociación. No especificó qué recibiría Irán a cambio de aceptar esa exigencia. Los intermediarios que transmitieron la carta trataron de organizar una reunión cerca del momento en que se esperaba una decisión estadounidense sobre la eventual reanudación de los ataques.
Las consultas políticas y militares han suscitado versiones sobre la relación de Trump con los principales responsables del Pentágono. La Casa Blanca rechazó que exista una pérdida de confianza en ellos. Su portavoz adjunta, Anna Kelly, afirmó que tanto el presidente como su equipo mantienen “plena confianza” en Hegseth y Caine.
También el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, defendió al secretario de Guerra. Aseguró que Hegseth transmite al presidente una descripción completa de la situación operacional y calificó de “completamente falsa” cualquier afirmación contraria.
Por ahora, la decisión sobre una nueva ofensiva continúa pendiente. La administración estudia simultáneamente la posibilidad de aumentar la presión militar y la de reabrir las conversaciones, mientras Trump insiste en que su propósito es terminar la guerra con Irán.










