El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó el domingo 1 de noviembre que la guerra contra Irán está cerca de concluir y advirtió que Estados Unidos recurrirá nuevamente a la fuerza militar si Teherán no acepta un acuerdo. El mandatario presentó las negociaciones diplomáticas y una nueva ofensiva como las dos alternativas disponibles para poner fin al conflicto, mientras Washington prepara posibles operaciones contra instalaciones iraníes después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Durante una entrevista con Right Side Broadcasting Network, antes de asistir a un acto electoral en Iowa, Trump aseguró que Estados Unidos ya ha conseguido una victoria militar y que el desenlace llegará en poco tiempo. «Hemos conseguido una victoria y lo daremos por terminado muy pronto, de una forma u otra», declaró. A continuación, planteó una exigencia directa al gobierno iraní: «O llegan a un acuerdo o simplemente lo terminaremos». Incluso sostuvo que recurrir nuevamente a las armas podría resultar «quizá la vía fácil».
El presidente no estableció un plazo para ejecutar nuevos bombardeos ni comunicó una autorización definitiva para iniciar otra operación. Sin embargo, sus declaraciones confirmaron que la administración estadounidense mantiene la presión militar sobre Teherán mientras prosiguen los esfuerzos diplomáticos. La posibilidad de reanudar los ataques forma parte de los preparativos que Washington desarrolla ante la falta de un entendimiento sobre las condiciones para terminar la guerra.
Trump afirma que todavía quedan instalaciones nucleares por atacar

Un día antes, Trump había señalado que todavía quedan objetivos nucleares iraníes que las fuerzas estadounidenses podrían atacar. Desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, afirmó que Washington necesita ocuparse de «uno o dos lugares» y mencionó expresamente Pickaxe Mountain, una instalación subterránea situada en las proximidades del complejo nuclear de Natanz. El mandatario aseguró que Estados Unidos dispone de planes para actuar contra ese emplazamiento y que una operación podría ejecutarse en aproximadamente diez minutos.
Aunque reconoció avances en las conversaciones con Irán, Trump manifestó dudas sobre la disposición de las autoridades iraníes a respetar un eventual compromiso. También dejó claro que no considera urgente concluir las negociaciones. Esa posición permite a Washington continuar los contactos diplomáticos sin descartar una intervención militar contra los objetivos que todavía considera pendientes.
El secretario de Estado, Marco Rubio, precisó el sábado que el presidente aún no ha resuelto si ordenará una nueva campaña de ataques. Durante su participación en la reunión del G20 celebrada en Atlanta, explicó que la administración estadounidense mantiene su preferencia por una solución negociada, aunque las Fuerzas Armadas cuentan con los medios necesarios para actuar si las conversaciones fracasan.
Irán negocia en Qatar, pero todavía no hay un acuerdo

Mientras Washington evalúa sus opciones, Qatar intenta establecer las condiciones para un acuerdo entre ambos gobiernos. Las delegaciones iraníes completaron el domingo una tercera jornada consecutiva de conversaciones en Doha con representantes cataríes. Los contactos buscan facilitar la reanudación de las negociaciones indirectas con Estados Unidos y determinar qué compromisos permitirían declarar el final de la guerra.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, confirmó que el diálogo permanece abierto, pero reconoció que todavía no existe una solución definitiva. Entre las medidas examinadas figura la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz durante las 48 horas posteriores a la firma de un acuerdo. La recuperación del tránsito marítimo por esa ruta permitiría restablecer parte del transporte internacional de petróleo afectado por la guerra.
Las diferencias entre Washington y Teherán siguen siendo considerables. Estados Unidos exige garantías relacionadas con el programa nuclear iraní, mientras las autoridades de la República Islámica reclaman el levantamiento del bloqueo estadounidense, la supresión de las restricciones sobre sus ventas de petróleo y mecanismos para recuperar los activos iraníes que permanecen congelados fuera del país.
El gobierno iraní tampoco ha renunciado a responder militarmente si Estados Unidos o Israel reanudan los bombardeos. Araghchi afirmó que su país está preparado para continuar las negociaciones y, al mismo tiempo, defenderse de una nueva ofensiva. El sábado, el líder supremo Mojtaba Jameneí ordenó a las Fuerzas Armadas conservar su capacidad de respuesta inmediata ante cualquier ataque. Teherán ha advertido que sus represalias podrían alcanzar objetivos estadounidenses e israelíes distribuidos por Oriente Medio.
Washington prepara posibles ataques después de las elecciones

La proximidad de los comicios legislativos estadounidenses del martes 3 de noviembre constituye un factor importante en los preparativos militares. Washington ha alertado a varios gobiernos regionales sobre la posibilidad de emprender nuevas operaciones contra Irán una vez concluida la votación. Las advertencias incluyen el riesgo de represalias iraníes contra instalaciones energéticas y otras infraestructuras estratégicas, con consecuencias para los países vecinos.
Israel participa directamente en las consultas sobre una posible continuación de la campaña militar. Trump conversó telefónicamente el sábado con el primer ministro Benjamin Netanyahu para examinar el estado de las negociaciones y las posibles fechas de una nueva ofensiva. Netanyahu favorece una reanudación de los ataques inmediatamente después de las elecciones estadounidenses, mientras el presidente norteamericano mantiene la posibilidad de ampliar el margen para alcanzar una solución diplomática.

La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva conjunta contra Irán. Los enfrentamientos posteriores, las operaciones de represalia iraníes y las restricciones impuestas al tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz extendieron las consecuencias de la guerra a otros países de Oriente Medio y afectaron al comercio internacional de productos energéticos.
Las afirmaciones de Trump llegan, por tanto, en un momento en que Estados Unidos combina los contactos diplomáticos con preparativos para nuevas acciones de combate. Aunque el presidente sostiene que la guerra terminará en breve, las negociaciones de Doha todavía no han producido un acuerdo y Washington no ha anunciado una decisión final sobre los ataques. El desenlace dependerá de si ambos gobiernos logran resolver sus diferencias o si la administración estadounidense decide imponer militarmente el cierre de la guerra.










