Una reunión a puerta cerrada entre representantes de Irán y Qatar terminó este domingo sin avances que permitieran superar las diferencias existentes. El estancamiento se produjo mientras Teherán mantiene sus amenazas contra Estados Unidos y la posibilidad de un ataque preventivo ha quedado, por ahora, fuera de consideración.
La discusión sobre el estrecho de Ormuz dejó una señal limitada de flexibilidad de la delegación iraní. Sin embargo, una persona presente en el encuentro consideró excesivas las condiciones exigidas por Teherán y afirmó que impiden alcanzar un resultado significativo.
Ese participante describió un margen de decisión extremadamente reducido entre los representantes iraníes y cuestionó su capacidad para alcanzar compromisos con Washington. “Nada avanza. Irán no se mueve ni un centímetro”, afirmó. Añadió que los integrantes de la delegación “ni siquiera pueden decidir qué se les permite comer” y preguntó cómo podrían, en esas condiciones, acordar algo con Estados Unidos.
Pese a que los contactos diplomáticos continúan, el mismo interlocutor sostuvo que el escenario se encamina hacia una confrontación militar. Presentó esa apreciación como una convicción compartida por ambas partes, no como un desenlace anunciado oficialmente.
En su evaluación, la decisión sobre el momento y la modalidad de una eventual acción militar corresponde al presidente estadounidense Donald Trump. “Ambas partes saben hacia dónde va esto. La única pregunta es cuándo decidirá Trump y cómo. Todo lo demás ya está cerrado”, declaró.










