“No los perdonaremos”. Con esa advertencia, 96 familiares que perdieron a seres queridos en atentados terroristas se dirigieron este domingo a Gadi Eisenkot, Naftali Bennett y Avigdor Liberman. Los firmantes, pertenecientes al foro “Elegimos la vida”, les exigieron que no formen un gobierno cuyo sostenimiento dependa del apoyo de los partidos árabes. La petición alcanza también a los demás dirigentes de los partidos sionistas del bloque del cambio.

La carta lleva por título “¡La voz de la sangre de nuestros hijos nos clama desde la tierra!”. En ella, las familias rechazan la posibilidad de que los líderes políticos lleguen a un acuerdo con sectores que, a juicio de los firmantes, respaldaron el asesinato de sus allegados. “No deben formar un gobierno con la ayuda de quienes apoyaron el asesinato de nuestros seres queridos. ¡No los perdonaremos!”, expresa el escrito.
El pronunciamiento coincide con las negociaciones para constituir un nuevo gobierno. El foro aclaró que la carta es una primera iniciativa y que otras familias en duelo se suman a la petición y la firman.

Al fundamentar su exigencia, “Elegimos la vida” recordó que las firmas representan pérdidas personales causadas por el terrorismo. “Detrás de cada nombre de esta carta hay un mundo entero que fue destruido: un padre, una madre, un hermano, una hermana, un hijo o una hija que perdieron a quien más querían en atentados terroristas”, declaró el foro. La organización añadió que no se trata de simples cifras, sino de familias que viven diariamente con el dolor de esas muertes.
Para los familiares, las negociaciones políticas no justifican sobrepasar determinados límites. El foro sostuvo que “hay líneas rojas que no se deben cruzar ni siquiera para formar un gobierno” y volvió a interpelar directamente a Eisenkot, Bennett, Liberman y todos los dirigentes de los partidos sionistas. Les pidió que no faciliten la creación de un Ejecutivo dependiente de quienes, según su denuncia, apoyaron el asesinato de sus seres queridos. También advirtió que, si algún dirigente cruza ese límite, las familias no permanecerán calladas ni lo perdonarán.










