Los pequeños drones de ataque FPV han modificado el combate terrestre por su capacidad para localizar y alcanzar objetivos mediante una cámara que transmite imágenes directamente al operador. Sin embargo, su autonomía es reducida. Un cuadricóptero que transporta una carga explosiva consume buena parte de su energía durante el desplazamiento hacia el objetivo, mientras la distancia y los obstáculos del terreno dificultan mantener las comunicaciones. Para atacar posiciones alejadas se necesitan estaciones repetidoras, enlaces adicionales o una plataforma capaz de transportar estos drones hasta las proximidades del área de operaciones.
Una aeronave de reconocimiento de larga autonomía puede resolver parte de ese problema. Su mayor capacidad de carga permite transportar varios drones pequeños, mientras su altitud facilita establecer comunicaciones sobre terrenos accidentados. Los vehículos de ataque permanecen sujetos al avión durante el desplazamiento y solamente utilizan sus baterías después de separarse. La aeronave principal también puede proporcionar imágenes del terreno, mantener la vigilancia y transmitir las señales necesarias para dirigir los pequeños drones hacia sus objetivos.
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— BAYKAR (@BaykarTech) November 4, 2026
Baykar ha comenzado a aplicar este concepto al Bayraktar TB2, uno de los aviones no tripulados más utilizados por las Fuerzas Armadas turcas y sus clientes internacionales. El aparato dispone de una envergadura de doce metros, un motor de combustión interna de aproximadamente cien caballos y una capacidad de carga útil de 150 kilogramos. Su autonomía supera las dieciocho horas y su techo operativo alcanza los 16.000 pies, unos 4.880 metros. Estas características permiten utilizarlo como plataforma de reconocimiento y ataque durante operaciones prolongadas.
El 4 de noviembre de 2026, Baykar presentó los resultados de una prueba realizada en el Centro de Entrenamiento y Ensayos de Vuelo de Keşan, en la provincia turca de Edirne. Un TB2 despegó con dieciséis drones kamikaze Skydagger distribuidos bajo sus alas, ocho a cada lado. Después de alcanzar el área de pruebas, liberó dos de ellos, que fueron dirigidos hacia objetivos terrestres mediante enlaces de comunicación establecidos a través del avión portador. Ambos drones alcanzaron los blancos asignados y completaron la primera demostración de ataque de esta configuración.
Los soportes DAGGER POD permiten transportar ocho drones bajo cada ala
La integración utiliza el sistema DAGGER POD, desarrollado por la empresa turca Skydagger. Se trata de conjuntos de suspensión preparados para instalar múltiples drones FPV bajo las alas del TB2. La configuración ensayada dispone de ocho unidades por lado, distribuidas en soportes que permiten transportarlas y liberarlas durante el vuelo. El diseño modular también contempla su adaptación a otras aeronaves no tripuladas, aprovechando plataformas que ya disponen de capacidad de carga exterior.
Los vehículos utilizados pertenecen a la familia Skydagger RTF7X, pequeños cuadricópteros destinados a misiones de ataque. Su sistema de propulsión eléctrica utiliza cuatro rotores para controlar el movimiento en los tres ejes y permite modificar rápidamente la dirección de vuelo. Los operadores reciben imágenes de una cámara instalada en el propio dron y utilizan esa información para dirigirlo durante la aproximación. A diferencia de un misil guiado convencional, el sistema permite realizar correcciones visuales continuas mientras el vehículo permanece comunicado con su estación de control.
La familia RTF de siete pulgadas dispone de una autonomía máxima anunciada de doce minutos cuando transporta carga y de veinte minutos sin ella. Su velocidad máxima alcanza los 130 kilómetros por hora, con un alcance de comunicación de hasta diez kilómetros en la configuración terrestre. Estas características muestran la principal restricción de los FPV pequeños: necesitan aproximarse al objetivo antes de agotar la energía disponible. Al transportarlos en el TB2, gran parte del recorrido hasta el área de operaciones queda a cargo del avión portador.
La instalación de dieciséis unidades también modifica la carga exterior del Bayraktar. Los soportes, las aeronaves y sus mecanismos de liberación añaden peso y resistencia aerodinámica, factores que influyen en la autonomía y las prestaciones del aparato. El TB2 dispone de una capacidad útil máxima de 150 kilogramos, que debe distribuirse entre los sistemas de misión y el armamento instalado. La nueva configuración aprovecha esa capacidad para transportar numerosas cargas individuales de menor tamaño, en lugar de las bombas guiadas MAM-L y MAM-C utilizadas habitualmente en sus misiones de ataque.
El TB2 mantiene las comunicaciones con los drones después del lanzamiento
El ensayo de Keşan también permitió comprobar una función diferente del transporte de armamento. Después de liberar los dos Skydagger, el TB2 mantuvo un enlace de comunicaciones entre los vehículos de ataque y sus operadores. Los drones transmitieron sus imágenes y recibieron órdenes mediante el sistema instalado en la aeronave principal, que actuó como repetidor aéreo. Los operadores conservaron el control de la aproximación hasta alcanzar los objetivos terrestres.
Esta modalidad permite separar físicamente la estación de control del área donde actúan los FPV. En una operación terrestre convencional, los enlaces de radio pueden quedar afectados por montañas, edificios o elevaciones situadas entre el operador y el dron. Una estación repetidora que vuela a varios miles de metros dispone de condiciones diferentes de visibilidad radioeléctrica. El TB2 puede mantener el enlace con la estación terrestre y retransmitir las comunicaciones hacia los vehículos pequeños que operan a menor altitud.
La integración permite estudiar una modalidad de apoyo aéreo en la que una misma aeronave transporta varios medios de ataque y mantiene el contacto con sus operadores. Durante una misión de vigilancia, el TB2 puede observar posiciones terrestres mediante sus sensores electroópticos. Si la situación requiere emplear un FPV, el aparato pequeño puede desprenderse y dirigirse hacia una zona determinada, mientras el portador continúa proporcionando comunicaciones y observación. La identificación del objetivo y el control terminal quedan distribuidos entre los equipos de la aeronave y los operadores humanos.
Esta organización también introduce exigencias de coordinación. Varios drones liberados durante una misión necesitan canales de comunicación y operadores capaces de atender sus respectivas trayectorias. La cámara de cada FPV transmite imágenes mientras los controles de vuelo reciben órdenes, lo que aumenta la actividad de los enlaces cuando intervienen múltiples vehículos. La prueba turca utilizó dos drones para completar los ataques, mientras los dieciséis permanecieron instalados durante el vuelo inicial. La siguiente etapa industrial podrá examinar configuraciones con mayor número de vehículos empleados en una misma misión.
Los ensayos con el Kalkan prepararon el lanzamiento aéreo de los Skydagger
La utilización del TB2 como porta-drones tiene antecedentes en otra aeronave de Baykar. En noviembre de 2025, la empresa utilizó el Kalkan, un dron de ala fija y despegue vertical, para liberar un Skydagger 7 durante un vuelo experimental. El Kalkan emplea motores eléctricos de sustentación que permiten despegar y aterrizar sin pista, mientras sus alas proporcionan sustentación durante el desplazamiento horizontal. En aquella campaña se comprobaron la separación del FPV y su posterior ataque contra un objetivo terrestre.
El Kalkan puede operar desde instalaciones reducidas y transportar equipos de vigilancia, pero pertenece a una categoría de tamaño inferior al TB2. Su empleo permitió experimentar con el lanzamiento de pequeños drones desde una plataforma aérea antes de trasladar el concepto a una aeronave de mayor autonomía. El desarrollo posterior incorporó los soportes DAGGER POD y una dotación considerablemente más numerosa. La modificación también exigió integrar el sistema de comunicaciones para que el TB2 pudiera actuar como intermediario entre los operadores y los FPV lanzados.
La evolución responde también a las experiencias militares acumuladas durante la guerra entre Rusia y Ucrania. Los pequeños FPV se convirtieron en medios habituales para atacar vehículos, posiciones de infantería y equipos militares, mientras las aeronaves portadoras comenzaron a utilizarse para extender su alcance. Durante las primeras etapas de la guerra, el Bayraktar TB2 había destacado por sus ataques con bombas guiadas y sus misiones de reconocimiento. La expansión de las defensas antiaéreas y de los sistemas de guerra electrónica modificó las condiciones para utilizar aeronaves de este tamaño sobre zonas fuertemente protegidas.
La nueva configuración permite al TB2 realizar una función distinta de la correspondiente a un dron armado con unas pocas bombas guiadas. Puede transportar una dotación de dieciséis vehículos de ataque y liberarlos en las proximidades de sus áreas de empleo, mientras conserva la función de repetidor aéreo. El sistema también puede utilizarse en misiones de vigilancia donde los pequeños drones permitan inspeccionar objetivos desde posiciones diferentes de la aeronave principal. El alcance real de cada operación continuará condicionado por las comunicaciones, la autonomía de los FPV y la exposición del portador a los medios antiaéreos adversarios.
Baykar amplía las funciones de una aeronave que lleva más de una década en servicio

El TB2 comenzó a operar con las Fuerzas Armadas turcas en 2014 y realizó sus primeras misiones armadas durante 2015. Desde entonces, Baykar ha desarrollado diferentes equipos de misión e integrado municiones guiadas para ampliar sus capacidades de reconocimiento y ataque. La flota internacional superó el millón de horas de vuelo en 2024 y ha continuado aumentando su actividad. La empresa mantiene contratos de exportación del TB2 con 36 países, lo que proporciona una amplia base de aeronaves susceptibles de recibir modificaciones de armamento y equipos electrónicos.
La incorporación de los Skydagger representa una nueva aplicación de sus puntos de suspensión y sistemas de comunicaciones. En lugar de transportar únicamente municiones que reciben datos de guiado desde el avión, el TB2 puede lanzar vehículos completos, cada uno con propulsión, cámara y controles de vuelo propios. Esta diferencia permite que el arma continúe realizando maniobras autónomas de estabilización y respondiendo a las órdenes del operador después de separarse del portador.
El sistema DAGGER POD también abre posibilidades de integración con otras plataformas de Baykar. La empresa desarrolla aeronaves de mayor carga útil, como el Akıncı y el TB3, cuyas características podrían permitir otras configuraciones de transporte. Skydagger ha concebido los soportes para adaptarse a distintos vehículos, aunque cada instalación necesita comprobar la resistencia estructural, la separación de los drones y la compatibilidad de sus comunicaciones con los sistemas del avión.
La prueba de Keşan completó el transporte aéreo de dieciséis Skydagger y el lanzamiento operativo de dos unidades contra objetivos terrestres. Los operadores conservaron el control de ambos vehículos mediante el enlace retransmitido por el Bayraktar TB2, que continuó funcionando como plataforma portadora y estación aérea de comunicaciones. Con esa configuración, Baykar incorpora al TB2 una modalidad de empleo basada en transportar numerosas aeronaves pequeñas hasta el área de operaciones y dirigirlas individualmente después de su liberación.









