El lanzamiento de un misil desde el interior de un caza furtivo presenta dificultades aerodinámicas que no aparecen cuando el armamento se transporta bajo las alas. Antes de abandonar la aeronave, el proyectil permanece dentro de una cavidad sometida a corrientes de aire que cambian bruscamente cuando se abren las compuertas. El misil debe separarse del fuselaje sin golpearse contra la estructura y alcanzar una posición desde la que pueda iniciar su vuelo propulsado. Esa operación adquiere particular importancia cuando se trata de integrar un arma de largo alcance concebida inicialmente para otros aviones de combate.
El Lockheed Martin F-35B utiliza dos bodegas internas para transportar bombas y misiles sin comprometer permanentemente su baja observabilidad. Cada abertura modifica temporalmente el flujo aerodinámico alrededor de la aeronave y produce condiciones que dependen de la velocidad, la altitud y la actitud de vuelo. Los ingenieros deben estudiar cómo se comporta una nueva munición durante los primeros instantes de separación, cuando todavía se encuentra cerca de las compuertas y de las superficies inferiores del avión.
🚀 #METEOR #missile completed its first jettison from an F-35B’s internal weapons bay in the US, marking a key integration milestone. Further trials will follow ahead of live firings, advancing UK and Italy’s #CombatAir capability. @thef35 @theF35JPO 🔗https://t.co/mgRu28U43R https://t.co/eEC82pOl4Z
— MBDA UK (@MBDA_UK) November 5, 2026
El 7 de octubre de 2026, un F-35B Lightning II realizó en la estación aeronaval de Patuxent River, Maryland, la primera suelta de un misil aire-aire Meteor desde una de sus bodegas internas. La operación fue un ensayo de separación: el misil abandonó el avión con el motor apagado y las superficies de control inactivas. El proyectil se alejó del fuselaje sin interferir con la aeronave, lo que permitió iniciar una nueva fase del programa británico de integración. El resultado fue anunciado por MBDA y el programa F-35 el 5 de noviembre. 
La prueba estuvo a cargo de un piloto experimental de la Marina Real británica, asignado al Air and Space Warfare Centre e integrado en la fuerza conjunta de ensayos del F-35. El misil fue preparado e instalado por técnicos de la Royal Navy, la Royal Air Force y Lockheed Martin. El trabajo reúne a especialistas británicos y estadounidenses en una campaña que busca equipar a los F-35B del Reino Unido e Italia con el Meteor, un misil europeo que ya forma parte del armamento operativo de los Eurofighter Typhoon. 
La separación del Meteor debe funcionar sin afectar al F-35B
El Meteor tiene una longitud de 3,7 metros, un diámetro de 178 milímetros y un peso aproximado de 190 kilogramos. Su fuselaje incorpora superficies aerodinámicas y entradas de aire destinadas al funcionamiento del estatorreactor. Estas características condicionan su instalación dentro del F-35B, cuya bodega dispone de un espacio limitado y utiliza soportes especialmente preparados para expulsar las armas. La variante destinada al Lightning II incorpora aletas recortadas para facilitar su alojamiento interior. 
La integración comenzó con comprobaciones de compatibilidad mecánica y ensayos de transporte. Durante noviembre de 2024, un F-35B experimental de los Marines estadounidenses, identificado como BF-18, voló en Patuxent River con un Meteor inerte instalado en su bodega. La aeronave también transportaba un AIM-120 AMRAAM. Aquellos vuelos, anunciados públicamente en febrero de 2025, permitieron estudiar las condiciones ambientales que experimenta el misil dentro del fuselaje y durante la apertura de las compuertas. 
El paso siguiente consistía en liberar físicamente el arma. En la prueba de octubre de 2026, los mecanismos de suspensión soltaron el Meteor para comprobar su trayectoria inicial sin la intervención del motor ni de sus controles aerodinámicos. Esta modalidad permite estudiar la separación propiamente dicha antes de introducir las fuerzas adicionales que aparecen durante un lanzamiento propulsado. La prueba también sirve para desarrollar procedimientos de desprendimiento de armamento cuando una emergencia exige abandonar una carga.
El comportamiento registrado permitirá ajustar los modelos aerodinámicos utilizados para preparar los siguientes lanzamientos. La campaña continuará con diferentes velocidades, altitudes y condiciones de vuelo hasta comprobar la separación dentro de la envolvente autorizada del F-35B. Después comenzarán los disparos propulsados, que incorporarán el encendido del motor, el funcionamiento de los controles y la trayectoria del misil una vez alejado de la aeronave. 
El estatorreactor del Meteor conserva empuje durante la interceptación
El interés británico por el Meteor procede de una característica de su propulsión. Los misiles aire-aire convencionales, como las variantes habituales del AIM-120 AMRAAM, utilizan motores cohete que consumen su combustible durante una fase relativamente corta. Después, el proyectil continúa hacia el objetivo utilizando la energía cinética y potencial adquirida. Durante esa fase, las maniobras del blanco pueden obligarlo a cambiar de dirección y consumir parte de la velocidad necesaria para completar la interceptación.
El Meteor utiliza un motor de flujo variable desarrollado por Bayern-Chemie, filial alemana de MBDA. Su funcionamiento combina un propulsor inicial con un sistema de combustión que aprovecha el oxígeno del aire atmosférico. Una vez alcanzadas las condiciones necesarias, el estatorreactor proporciona empuje durante una parte prolongada del vuelo. El control del flujo de combustible permite administrar la energía disponible según las necesidades de la trayectoria. Esta característica ayuda a conservar velocidad para la aproximación final, cuando el blanco puede intentar maniobras evasivas. 
En el combate más allá del alcance visual, la energía disponible durante los últimos segundos puede determinar el resultado de un enfrentamiento. Un misil necesita modificar su trayectoria cuando el objetivo acelera, cambia de altitud o ejecuta maniobras laterales. Cada corrección exige fuerzas aerodinámicas que dependen de su velocidad. El Meteor fue desarrollado para conservar capacidad de maniobra a distancias donde otros misiles pueden haber consumido una parte considerable de su energía. Esta característica amplía la denominada zona de no escape, aunque la probabilidad de interceptación continúa dependiendo de las condiciones del lanzamiento y del comportamiento del blanco.
El sistema de guiado combina navegación inercial, actualizaciones mediante un enlace de datos bidireccional y un buscador de radar activo para la aproximación final. Durante el vuelo, el misil puede recibir correcciones sobre la posición del objetivo e incluso actualizar la asignación del blanco. La integración con el F-35B permitirá aprovechar la información obtenida por sus sensores y los datos transmitidos por otras plataformas. El avión podrá mantener una configuración de baja observabilidad mientras transporta internamente un misil preparado para enfrentamientos aéreos de largo alcance. 
El Reino Unido prepara el Meteor para defender sus portaaviones con el F-35B
La Royal Air Force ya utiliza el Meteor en sus Eurofighter Typhoon, que comenzaron a incorporarlo al servicio operativo en 2018. El misil fue desarrollado mediante una cooperación de seis países europeos: Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Suecia. Su integración posterior en el Rafale y el Gripen permitió extender su empleo a plataformas con diferentes radares y sistemas de misión. El programa británico para el F-35B busca incorporar esa misma familia de armamento a un caza de quinta generación. 
La necesidad está relacionada con el empleo naval del Lightning II. Los portaaviones HMS Queen Elizabeth y HMS Prince of Wales utilizan F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical para misiones de ataque, reconocimiento y defensa antiaérea. Sus cazas deben proteger la agrupación naval frente a aeronaves adversarias y participar en operaciones a distancias considerables de las costas británicas. El Meteor añadirá una opción de interceptación a largo alcance al armamento aire-aire que ya utilizan, formado principalmente por AIM-120 AMRAAM y ASRAAM.
La combinación del Meteor con el F-35B presenta ventajas operativas específicas. Los sensores del Lightning II pueden detectar y seguir contactos aéreos mientras sus sistemas de misión reúnen información procedente de diferentes fuentes. El misil incorpora un enlace bidireccional para recibir actualizaciones durante su trayectoria. El empleo conjunto permitirá desarrollar procedimientos de interceptación basados en la información compartida entre aeronaves, sin exigir que todos los datos procedan exclusivamente del radar del caza que efectúa el lanzamiento.
Italia participa en el mismo desarrollo porque también opera el F-35B y necesita integrar el armamento europeo en sus fuerzas aéreas y navales. Paralelamente, financia la adaptación del Meteor al F-35A, la variante de despegue convencional del Lightning II. En diciembre de 2025, MBDA y Lockheed Martin completaron una serie de pruebas terrestres de integración correspondientes a este último modelo. Los dos programas comparten tecnología y procedimientos, aunque cada variante necesita ensayos propios debido a las diferencias estructurales y de instalación. 
Patuxent River prepara los disparos propulsados del Meteor
El desarrollo continúa dentro del programa multinacional F-35, administrado por Estados Unidos. La fuerza integrada de pruebas de Patuxent River reúne pilotos, ingenieros y técnicos de diferentes países para evaluar nuevas configuraciones de armamento. El trabajo con el Meteor incluye a Lockheed Martin, BAE Systems, Northrop Grumman y MBDA, junto con los organismos de defensa estadounidenses, británicos e italianos. La certificación exige integrar tanto el soporte físico del misil como sus comunicaciones con los equipos de misión del avión.
La adaptación también está relacionada con las modernizaciones informáticas del Lightning II. La familia F-35 incorpora sucesivas actualizaciones destinadas a ampliar la capacidad de procesamiento, los sensores y las funciones de armamento. El Meteor necesita intercambiar información con el sistema de misión durante la preparación y ejecución de los enfrentamientos. Estos trabajos forman parte de la integración prevista para los próximos años, con entrada en servicio estimada por el ministerio de Defensa británico para comienzos de la década de 2030. 
El misil europeo ya dispone de una trayectoria de desarrollo y empleo en otras aeronaves. La particularidad de la campaña del F-35B reside en introducirlo en una plataforma furtiva cuyas bodegas deben abrirse durante un intervalo limitado y cuyos sistemas electrónicos están organizados alrededor de una arquitectura de misión integrada. Las pruebas de separación constituyen la etapa que conecta los ensayos anteriores de transporte con el futuro empleo real del armamento.
La primera suelta del 7 de octubre completó una de esas etapas. El Meteor abandonó la bodega del F-35B sin encender su motor y se separó de la aeronave en condiciones controladas. Las siguientes pruebas en Patuxent River ampliarán las condiciones de liberación antes de efectuar los primeros disparos propulsados. La integración continuará con la evaluación de los sistemas de misión y del guiado del misil, mientras las fuerzas británicas e italianas preparan su incorporación al armamento del Lightning II. 









