Airbus y Kawasaki Heavy Industries han suscrito un memorando de entendimiento para colaborar en el desarrollo de un concepto del Eurodrone enfocado en misiones de guerra antisubmarina (ASW) y patrulla marítima.
A partir de este acuerdo, ambas compañías trabajarán en la identificación de los cambios que requeriría el diseño actual del Eurodrone U950. Ese análisis incluirá los paquetes de sensores y las cargas útiles necesarios para misiones ASW de largo alcance, así como para otras operaciones marítimas.
Aunque el concepto ha sido adaptado inicialmente a las necesidades de defensa de Japón, Tokio aún no ha formalizado un pedido de este tipo de aeronave. No obstante, el país participa como socio oficial del programa Eurodrone más amplio desde noviembre de 2023.
Airbus y Kawasaki estudiarán una variante marítima del Eurodrone orientada a misiones de guerra antisubmarina, patrulla marítima y operaciones de largo alcance, con atención inicial a las necesidades de defensa de Japón.
Una variante marítima para misiones de largo alcance
El Eurodrone es un vehículo aéreo no tripulado (UAV) bimotor de altitud media y larga autonomía (MALE), concebido para cumplir una función comparable a la del MQ-9 Reaper de fabricación estadounidense. Frente al Reaper, el aparato europeo mide entre 5 y 6 metros más tanto de largo como de envergadura, y su peso máximo al despegue supera en más del doble al del MQ-9. Su primer vuelo está previsto actualmente para 2029.
Alemania figura como el principal cliente del programa, con 21 unidades encargadas. Le siguen Italia, con 15 pedidos, y Francia y España, con 12 aparatos cada una. Estas cuatro naciones participan en el desarrollo de la aeronave a través de Airbus, que actúa como contratista principal, junto con Leonardo y Dassault. Francia, pese a las críticas dirigidas al programa y a un cambio en sus planes de financiación, ha confirmado que mantiene su intención de seguir adelante con la adquisición del modelo.
Con una autonomía prevista de hasta 40 horas, el Eurodrone se perfila como una plataforma adecuada para operaciones prolongadas sobre el mar. Su capacidad permitiría ofrecer cobertura persistente en misiones de lucha antisubmarina (ASW) e inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), en complemento de las plataformas tripuladas.
Japón, el P-1 y la vigilancia marítima no tripulada
Japón ocupa un lugar central en este desarrollo por su acceso directo a extensas zonas del océano Pacífico y por su proximidad a la fuerza submarina china, que continúa en expansión. El país ya opera decenas de aviones de patrulla marítima Kawasaki P-1 y Lockheed P-3 Orion, y ha comenzado a emplear los RQ-4B Global Hawk en misiones ISR de largo alcance.
Aunque el Global Hawk puede aportar componentes relevantes a una capacidad de patrulla marítima, no dispone de funciones antisubmarinas ni de la posibilidad de transportar armamento. En cambio, se prevé que la futura variante marítima del Eurodrone pueda emplear sonoboyas y torpedos, de forma similar a los desarrollos recientes del MQ-9.
El comunicado de prensa de Kawasaki señala, además, que el memorando de entendimiento contempla estudiar cómo podría integrarse operativamente el Eurodrone con el avión de patrulla marítima P-1. Esa referencia apunta a capacidades de cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas (MUM-T).
La configuración bimotor del Eurodrone, exigida por Alemania por razones de seguridad en zonas urbanas, ha recibido críticas por añadir peso y complejidad a la aeronave. Sin embargo, en este caso de uso, la mayor fiabilidad frente a plataformas como el MQ-9 podría convertirse en una ventaja significativa.
Aunque los drones suelen considerarse más prescindibles que las aeronaves tripuladas, su pérdida puede afectar de forma considerable a la capacidad global de una fuerza, sobre todo cuando incorporan equipos adicionales de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y/o cargas de armamento.
Esto resulta especialmente relevante cuando las unidades perdidas no pueden reemplazarse con rapidez, como comprobó la Fuerza Aérea de EE. UU. tras perder alrededor del 20 % de toda su flota durante la Operación Furia Épica. El MQ-9 ha sido descrito como el “jugador más valioso” del esfuerzo bélico estadounidense, pese a que con frecuencia se le descarta por considerarlo demasiado vulnerable para conflictos modernos de alta intensidad.
La complejidad de la guerra antisubmarina (ASW) hace casi seguro que las aeronaves tripuladas continúen siendo un componente esencial durante muchos años. Sin embargo, contar con plataformas no tripuladas que apoyen estas misiones reduciría la carga de trabajo de cada aeronave dedicada a la lucha antisubmarina y permitiría vigilar áreas más amplias en busca de amenazas submarinas.
Una evolución comparable se observa tanto en la superficie como bajo el agua, donde ahora se prevé que los costosos submarinos y las fragatas ASW constituyan solo la punta de una estructura más amplia, integrada por diversas capacidades automatizadas y operadas a distancia.