El ministro de Asuntos Exteriores de Siria, Asaad al-Shaibani, se reunió por primera vez con el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aliado de Hezbolá, durante una visita a Beirut.
La visita de Shaibani tuvo lugar en un momento en que Damasco insistía en que no deseaba intervenir militarmente en el Líbano, pese a la presión de Estados Unidos para que lo hiciera.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó en repetidas ocasiones que Siria podría «ocuparse de Hezbolá», al tiempo que criticaba la estrategia de Israel en su guerra contra el grupo respaldado por Irán.
Sin embargo, el presidente sirio Ahmed al-Sharaa, que llegó al poder en diciembre de 2024 tras liderar una coalición que derrocó al gobernante de larga trayectoria Bashar al-Assad, declaró que no tenía intención de intervenir ni de reabrir viejas heridas.
El ministro sirio, en su segunda visita al Líbano, recibió la bienvenida del presidente libanés, Joseph Aoun, a su llegada, antes de reunirse con Berri, según los medios locales.
Las nuevas autoridades sirias mantienen una actitud hostil hacia Hezbolá, que era aliado de Assad, y han anunciado la detención de presuntas células afiliadas al grupo.
Hezbolá niega tener presencia en Siria.