Las celebraciones por el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos tomaron fuerza el viernes en todo el país, en una jornada marcada por expresiones de orgullo nacional, señales de polarización política y medidas de seguridad reforzadas, mientras gran parte del territorio afrontaba una ola de calor extremo.
El presidente Donald Trump viajaba a Dakota del Sur para pronunciar un discurso y presenciar los fuegos artificiales en el Monte Rushmore, donde se registraron tormentas antes de su llegada. En Nueva York, en un hecho inusual, Times Square celebrará a medianoche una caída de la bola para recibir la festividad del 4 de julio con un ambiente similar al que suele acompañar la Nochevieja.
En la capital del país, el estruendo de los cazas durante los vuelos militares sacudió la ciudad. En Nueva York, el alcalde Zohran Mamdani ofreció su propio discurso por el 250.º aniversario y describió a Estados Unidos como una nación de contradicciones “que trabaja cada día por alcanzar la perfección con la que fue concebida”.
Los actos culminarán el sábado con la jornada principal, cuando los fuegos artificiales iluminen comunidades de todo Estados Unidos, junto con barbacoas en patios traseros y fiestas callejeras. Trump pronunciará otro discurso en el National Mall de Washington antes de un espectáculo pirotécnico anunciado como de magnitud histórica.
Pese al clima festivo, las autoridades han puesto el acento en importantes preocupaciones de seguridad, en particular por una ola de calor que podría batir récords en buena parte del Medio Oeste y la Costa Este. También recomendaron a quienes participen en las celebraciones mantenerse hidratados y descansar en espacios con aire acondicionado cuando sea necesario.