El ataque ejecutado ayer de madrugada contra un aeropuerto en Siria no fue excepcional por su magnitud, pero transmitió un importante mensaje de seguridad a Turquía: Israel no permitirá que amplíe su presencia militar ni que se acerque a la frontera de los Altos del Golán.
Turquía controla ya alrededor del 5 % del territorio sirio. El ejército turco se encuentra actualmente en el norte del país, pero Israel no está dispuesto a permitir que Turquía inicie una ocupación gradual de Siria, amplíe poco a poco su control sobre el territorio y, eventualmente, avance hacia los Altos del Golán.
Israel recibió información sólida de que Turquía planeaba tomar el control de un aeropuerto cercano a la ciudad de Idlib, en el norte del país, o al menos establecer allí una presencia militar considerable. Al mismo tiempo, se realizaron gestiones discretas tanto con Siria como con Turquía, por mediación de Estados Unidos, para intentar resolver el asunto antes de que Israel recurriera a una acción militar directa.
Jerusalén envió reiterados mensajes a Ankara por medio de Washington y también a Damasco mediante la mediación estadounidense, pero ninguno obtuvo respuesta. Por ese motivo, Israel decidió lanzar lo que podría calificarse como un ataque de “advertencia” dirigido a Turquía.
Por ahora, Turquía responde con declaraciones y no con acciones militares. Ankara acusa a Israel de fomentar la guerra en la región y poner en peligro la estabilidad regional, y afirma que continuará cooperando con Siria.
Sin embargo, detrás de esas declaraciones y promesas se encuentra la visión del presidente Erdogan de revivir el Imperio otomano, entre otras cosas mediante el control de Siria.
Para Israel, una expansión militar turca dentro de Siria es un escenario inaceptable. Puede comenzar con un avance lento y gradual, pero, si no se detiene mientras la presencia turca todavía es reducida y se mantiene alejada de la frontera, Israel podría descubrir algún día que hay soldados turcos apostados en los Altos del Golán.










