El exprimer ministro Naftali Bennett y el líder de la oposición, Yair Lapid, sostienen que impulsarán una estrategia de disuasión de línea dura frente a Irán, al tiempo que buscarán recomponer las deterioradas relaciones con los sectores liberales de Estados Unidos y con la Unión Europea.
Bennett, quien encabeza el partido B’Yachad junto con Lapid y es conocido por su firme postura en materia de seguridad, afirmó ante miembros de la formación que cualquier ataque ejecutado por organizaciones respaldadas por Irán debe considerarse un ataque iraní. “Si Hezbolá nos ataca, atacaremos a Irán. Un ataque de los tentáculos del pulpo iraní dentro de las fronteras de Israel tendrá consecuencias en Irán”, declaró.
Aunque responsabilizó al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu de fracturar la sociedad israelí y, en consecuencia, de debilitar la capacidad del país para enfrentar amenazas externas, Bennett coincidió con la posición del jefe de Gobierno de no retirar a Israel de Gaza hasta que Hamás haya sido desarmado.
También aseguró que no permitirá que Qatar ni Turquía desempeñen un papel en la Gaza de la posguerra y reiteró su llamado a que Qatar sea catalogado como un Estado enemigo.
Además, respaldó que la ola de delincuencia violenta que afecta a la comunidad árabe sea considerada una amenaza para la seguridad nacional y no únicamente un problema criminal. En ese contexto, pidió desplegar a las Fuerzas de Defensa de Israel y al Shin Bet para combatir la proliferación de armas ilegales.
Por su parte, Lapid, quien también fue primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, afirmó que trabajará para recomponer la relación con Estados Unidos y devolverla “al nivel de cooperación bipartidista que Israel disfrutó hasta hace cuatro años”.
Asimismo, criticó con dureza la decisión de Netanyahu de renunciar a la ayuda militar estadounidense, a la que calificó como “un grave error”, y sostuvo que “debemos luchar por ella”. Netanyahu ha manifestado en reiteradas ocasiones que pretende poner fin a la dependencia israelí de esa asistencia, cuya aceptación se ha vuelto cada vez menos popular entre la opinión pública estadounidense.
Lapid añadió que Israel debe dedicar esfuerzos a reconstruir sus vínculos con la Unión Europea, reforzar sus relaciones con la alianza de la OTAN y afrontar, pese a las dificultades, la percepción pública en países como España, Francia e Irlanda. También defendió profundizar la integración regional y convertir un acuerdo de paz con Arabia Saudí en “un objetivo central en los próximos años”, siempre que ese entendimiento impida que Riad enriquezca uranio.










