La demócrata de Míchigan Mallory McMorrow suspendió su campaña para el Senado de EE. UU., una decisión que modifica de forma sustancial el escenario de las primarias del partido apenas un mes antes de las elecciones y deja la contienda reducida a un duelo entre la moderada Haley Stevens y el progresista Abdul El-Sayed, crítico con Israel.
La salida de McMorrow se produce después de que numerosos demócratas empezaran a verla cada vez más como una aspirante con escasas opciones de obtener la nominación. Su retirada introduce, además, una nueva dinámica en una de las carreras al Senado más observadas del país, al obligar a los votantes demócratas a elegir de forma directa entre Stevens, una congresista de la corriente dominante que cuenta con el respaldo de buena parte de la dirigencia del partido, y El-Sayed, apoyado por muchos referentes del movimiento progresista.
Esa disyuntiva quedará plenamente expuesta el martes, cuando Stevens y El-Sayed participen en un debate televisado. En un debate celebrado en mayo, El-Sayed atacó repetidamente a Stevens, quien en general evitó entrar en una confrontación directa con él.
McMorrow no ofreció más detalles sobre su decisión de abandonar la carrera electoral. Sin embargo, una persona con conocimiento directo del asunto afirmó que el factor principal fue la reciente llegada de fondos externos que han reforzado la campaña de Stevens. El Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC) ha destinado millones a anuncios en apoyo de Stevens, lo que ha dificultado que McMorrow y El-Sayed mantengan el mismo ritmo. La persona, que habló bajo condición de anonimato, señaló que McMorrow no prevé respaldar por ahora a ninguno de los dos candidatos restantes.










