Funcionarios de la Junta de Paz han explicado en los últimos días a la prensa su intención de poner en marcha una zona humanitaria piloto en Rafah, en el sur de Gaza. La propuesta contempla que Israel retire sus tropas del área seleccionada y que su lugar sea ocupado por efectivos de una Fuerza Internacional de Estabilización, aún no desplegada, encargada de proteger el perímetro de la zona.
El comité de tecnócratas palestinos designado para reemplazar a Hamás en la administración de la Franja ingresaría finalmente en el enclave y trabajaría junto con esa fuerza internacional para someter a controles a las decenas de miles de palestinos que pasarían de la “zona roja”, bajo control de Hamás, a la “zona verde”, ocupada hasta ahora por las FDI. Allí, decenas de miles de personas tendrían acceso a alojamiento temporal, asistencia humanitaria y condiciones de seguridad mucho mejores que las existentes en el resto de la Franja.
La Junta de Paz busca activar una zona humanitaria piloto en Rafah con una retirada limitada de las FDI, el despliegue de una fuerza internacional y la entrada de un comité tecnocrático palestino.
La Junta de Paz espera que este proyecto piloto funcione como un modelo para separar a la población civil de Hamás y, de ese modo, debilitar el control que el grupo terrorista mantiene sobre la sociedad. El organismo, bajo control estadounidense y encargado de supervisar la administración de Gaza después de la guerra, tenía previsto establecer estas zonas humanitarias meses atrás. Sin embargo, buscaba antes convencer a Hamás de que entregara sus armas, con el objetivo de permitir una reconstrucción a una escala mucho mayor.
Las negociaciones sobre el desarme se han extendido durante meses. Hamás sostiene que Israel debe cumplir primero las condiciones del alto el fuego alcanzado en octubre, mientras que Israel afirma que sus medidas responden a las infracciones cometidas por el grupo. La Junta de Paz no quiere que la asistencia a Gaza dependa del desenlace de esas conversaciones y pretende avanzar con la creación de la primera zona humanitaria piloto.
El plan necesita aval israelí y apoyo operativo

Según un funcionario del organismo, sus dirigentes analizaron la propuesta durante una reunión celebrada la semana pasada en Chipre. No obstante, el plan sigue en fase preliminar, ya que necesita la aprobación del Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, que difícilmente autorizará incluso una retirada limitada de las FDI ante la cercanía de las elecciones parlamentarias de otoño.
Un funcionario de la Junta de Paz afirmó que las conversaciones con Israel sobre el proyecto siguen abiertas. Sin embargo, un funcionario israelí declaró que las FDI no se retirarán de Gaza hasta que Hamás acepte desarmarse. Además, Israel ha demorado la firma de acuerdos sobre el estatuto de las fuerzas con los países que aportarían efectivos a la misión internacional. Esos acuerdos son necesarios para definir el marco jurídico aplicable al personal militar extranjero desplegado fuera de su país. Según un alto funcionario árabe, esa demora ha impedido el despliegue de la fuerza internacional.
El plan también supone que el comité tecnocrático palestino, denominado Comité Nacional para la Administración de Gaza, aceptará entrar en la Franja en esas condiciones. Los funcionarios de la Junta de Paz aseguran que los palestinos podrán entrar y salir de la zona humanitaria y que no estarán bajo ocupación israelí. Sin embargo, una fuente familiarizada con el asunto afirmó que los miembros del comité no apoyan la propuesta, porque consideran que la zona humanitaria quedaría, en la práctica, bajo control de las FDI, cuyas tropas estarían desplegadas en los alrededores.
La fuente comparó el escenario previsto con el de los centros de distribución de ayuda administrados durante la guerra por la Fundación Humanitaria de Gaza, respaldada por Estados Unidos. Aunque no había soldados israelíes dentro de esos centros, las fuerzas israelíes abrieron fuego en repetidas ocasiones contra palestinos que intentaban llegar a ellos. Según la fuente, los miembros del comité no quieren legitimar la división de la Franja.
La Línea Amarilla y el bloqueo del desarme

El alto el fuego de octubre dejó Gaza dividida aproximadamente en dos por una “Línea Amarilla”, con Israel al mando de la mitad oriental. Sin embargo, después de que las conversaciones sobre el desarme quedaran estancadas en mayo, Netanyahu ordenó a las tropas ocupar el 70 % del territorio. La Línea Amarilla se desplazó hacia la costa y el espacio donde viven cerca de dos millones de palestinos, en su mayoría en campamentos de tiendas deterioradas, quedó aún más reducido.
La fuente indicó que la Junta de Paz no ha presentado un calendario concreto para activar la zona humanitaria, lo que, a su juicio, demuestra que su aplicación no es inminente. En cambio, el funcionario de la Junta de Paz negó que el comité tecnocrático se oponga al proyecto piloto. Aseguró que sus dirigentes respaldan plenamente el plan y coordinan su ejecución con los organismos correspondientes.
Aun así, las conversaciones sobre el desarme han continuado. El alto funcionario árabe afirmó que Hamás ha moderado algunas de sus posiciones en las últimas semanas. Sin embargo, señaló que la mayor concesión que el grupo está dispuesto a ofrecer para una entrega gradual de sus armas sigue por debajo del mínimo que Israel aceptaría. Por ello, reiteró que difícilmente habrá avances antes de las elecciones israelíes de octubre.

Aunque Hamás se resiste a entregar sus armas, quiere que el Comité Nacional para la Administración de Gaza ingrese en la Franja y lo libere de la responsabilidad de prestar servicios a la población civil, afirmó el funcionario árabe. A su juicio, el anuncio hecho por Hamás la semana pasada, según el cual disolvería sus órganos de gobierno, fue una táctica para presionar a la Junta de Paz y lograr que reduzca sus exigencias en las negociaciones sobre el desarme.
Después de ese anuncio, funcionarios de la Junta de Paz comenzaron a informar a la prensa sobre el proyecto piloto de la zona humanitaria. La fuente familiarizada con el asunto restó importancia a la iniciativa y la describió como otra táctica de presión, esta vez orientada a convencer a Hamás de que prolongar las conversaciones sobre el desarme tendrá consecuencias negativas.
Mientras tanto, Israel ha prometido eliminar a todos los terroristas implicados en la ofensiva del 7 de octubre. Las fuerzas israelíes han llevado a cabo ataques diarios contra miembros de Hamás, pero en los últimos días también han muerto personas que se encontraban cerca de los objetivos, entre ellas niños pequeños y un trabajador humanitario contrario a Hamás.
