El Sínodo general de la Iglesia de Inglaterra aprobó el lunes una moción que anima a las iglesias del país a estudiar un documento de cristianos palestinos que acusa a Israel de genocidio. La decisión se adoptó pese a los llamamientos de varias organizaciones judías y del gran rabino de Gran Bretaña para que el órgano legislativo rechazara la propuesta.
Titulado “Momento de la verdad: fe en tiempos de genocidio”, el documento también es conocido como Kairos II por su vínculo con Kairos Palestina, el movimiento cristiano palestino que lo elaboró. El texto describe como genocidio la campaña militar de Israel en Gaza, define al país como una “empresa colonial fundada sobre el racismo” y sitúa décadas de “ocupación”, “apartheid” y “colonialismo de asentamientos” en el centro de la guerra israelí-palestino.
La resolución aprobada no convierte esas acusaciones en parte de la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, establece que los documentos deben recibirse como “expresiones sinceras de la experiencia vivida por los cristianos palestinos” y ser examinados para ampliar la comprensión de la guerra.
Varias organizaciones judías manifestaron su inquietud antes del debate celebrado en York. El gran rabino, sir Ephraim Mirvis, pidió a los miembros del Sínodo que votaran contra la enmienda y calificó Kairos II de “sumamente preocupante”. A su juicio, el documento “amenaza con socavar décadas de cuidadosa construcción de relaciones” entre cristianos y judíos.
“Resulta verdaderamente escandaloso que un documento que pretende hablar en nombre de la verdad contenga tantas falsedades”, declaró.
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Después de la votación, el presidente de la Junta de Diputados de los Judíos Británicos, Phil Rosenberg, difundió un comunicado en el que consideró “muy problemática” la aprobación de la moción.
“Kairos Palestina puede surgir de un dolor auténtico, pero las falsedades y distorsiones de Kairos II, incluida la supresión de la identidad y la experiencia judías, constituyen una fórmula para profundizar la división, no una respuesta al conflicto de Oriente Medio”, afirmó.
La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, reconoció las posiciones enfrentadas en el discurso con el que abrió el debate del Sínodo.
“Este documento refleja el dolor y el trauma del pueblo palestino. Como pastora, escucho el clamor de nuestras hermanas y hermanos cristianos palestinos, un clamor que surge de las ruinas de Gaza y de la violencia y la opresión en Judea y Samaria”, declaró.
Mullally agregó: “También escucho las preocupaciones del gran rabino, de los codirectores del Movimiento para el Judaísmo Progresista y de la Junta de Diputados, y les agradezco su franqueza”. La arzobispa señaló además que la Iglesia mantenía su rechazo al antisemitismo y su compromiso con la seguridad de israelíes y palestinos.
El debate se celebró después de la visita que Mullally realizó en junio a Judea y Samaria, donde mantuvo encuentros con comunidades cristianas palestinas en Birzeit. Durante ese viaje declaró: “Utilizaré mi cargo de arzobispa para procurar la paz que desean y la libertad que merecen”.
El papa León XIV, de la Iglesia católica, también provocó la indignación de grupos judíos poco después de su elección el año pasado, al respaldar una investigación para determinar si Israel cometió genocidio en Gaza durante la operación militar posterior a la invasión del sur de Israel encabezada por Hamás.






