Las excavaciones para construir un foso de unos 170 metros destinado a albergar cocodrilos comenzaron hoy en la prisión de Ketziot, en el sur de Israel, según informó Ynet a partir de declaraciones del Ministerio de Seguridad Nacional y de funcionarios locales.
La iniciativa, promovida por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, prevé introducir estos reptiles alrededor de las alas donde permanecen recluidos terroristas de Hamás y otros presos palestinos condenados por delitos de seguridad.
“Ya se realizan las excavaciones para el foso de cocodrilos dentro de la prisión, alrededor de una de sus alas especiales”, declaró una fuente del Consejo Regional de Ramat HaNéguev, cuya jurisdicción incluye el centro penitenciario.
La misma fuente explicó que la estructura no será visible desde el exterior. “Se trata de un foso de unos 170 metros de longitud y no puede verse desde fuera de la prisión. Nadie sabe si realmente habrá cocodrilos allí, pero los preparativos ya están en marcha”, añadió.
La oficina de Ben Gvir confirmó el inicio de las obras y aseguró que el Servicio Penitenciario ya desarrolló los aspectos operativos del proyecto. “Quien pensó que se trataba de una ocurrencia estaba equivocado”, afirmó en un comunicado. “El Servicio Penitenciario lo tiene todo preparado. El plan está desarrollado hasta el más mínimo detalle, desde el mantenimiento y el cuidado de los cocodrilos hasta las condiciones de sus compartimentos de descanso”.
El Ministerio de Seguridad Nacional asignó 21 millones de séqueles, equivalentes a unos $7 millones, para construir los fosos, según el comunicado.
Las obras pudieron avanzar después de que la ministra de Protección Ambiental, Idit Silman, reclasificara la semana pasada al cocodrilo del Nilo como “animal silvestre bajo cuidado”, una decisión destinada a permitir su presencia en instalaciones de seguridad. La medida fue adoptada pese a la oposición de la asesoría jurídica de su propio ministerio.
Funcionarios ambientales de carrera de la Autoridad de Naturaleza y Parques también rechazaron el plan. El organismo sostuvo que la propuesta “carece de fundamento profesional o científico” y que podría poner en peligro tanto a los guardias como a los presos.
“La Autoridad de Naturaleza y Parques no halló en ningún lugar del mundo una base profesional o científica que respalde la introducción de cocodrilos en un centro de detención como medida de seguridad”, señaló en una declaración.
La institución advirtió además de que incorporar “un depredador grande, longevo y ajeno al ecosistema podría generar riesgos numerosos y diversos tanto para el medio natural de Israel como para la población”.
Silman defendió hoy la reclasificación en una entrevista con la emisora 103FM. “Hablamos en un lenguaje que nuestros enemigos conocen”, afirmó.
La ministra relacionó el proyecto con la crisis de hacinamiento en las prisiones, agravada de forma considerable después del 7 de octubre, y sostuvo que los cocodrilos podrían servir como elemento disuasorio para los presos por delitos de seguridad.
“Al final, debemos recordar que, como consecuencia del 7 de octubre, el número de presos por motivos de seguridad aumentó de forma considerable y existe una necesidad real de considerar medidas de disuasión”, declaró.
“Ellos [Ben Gvir y los responsables penitenciarios] me dijeron que el hecho de que los cocodrilos rodeen las prisiones tendría un gran efecto disuasorio”, añadió.






