Barakat Abu Asa, residente de la ciudad beduina de Tel Sheva, fue condenado a 21 años de prisión por la violación agravada de una mujer en su vivienda de Gedera en 2023 y por el abuso del hijo de dos años de la víctima, que se encontraba en la casa durante la agresión.
El tribunal también ordenó que Abu Asa pague a la mujer 200.000 NIS ($65.000) en concepto de indemnización. Había sido declarado culpable en abril.
De acuerdo con la acusación, el hombre trabajaba en una obra situada frente a la vivienda de la víctima, en el centro de Gedera. La noche del 2 de febrero de 2023 entró en la casa con rollos de cinta adhesiva gruesa, con los que le ató las muñecas y los tobillos y le cubrió la boca y los ojos. Después la arrastró hasta la habitación segura y la violó.
El ataque provocó una fuerte conmoción y avivó las tensiones entre judíos y árabes en la ciudad, aunque la Fiscalía no encontró elementos para atribuir al delito una motivación nacionalista.
Días después de la detención de Abu Asa, la Policía informó de que había interrogado a cuatro hombres sospechosos de planear una agresión contra trabajadores árabes de la construcción como represalia por la violación.
El responsable de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, asistió a la audiencia y reiteró su afirmación de que el crimen tuvo una motivación nacionalista. El político, que ha centrado parte de su campaña en la fricción entre judíos y árabes, negó ante los periodistas que su presencia guardara relación con las próximas elecciones.
Los fiscales estatales que participaron en el caso celebraron el fallo y señalaron que sentó un precedente jurídico al establecer que la propia agresión contra la mujer constituyó también un abuso contra su hijo.
“Felicitamos a la denunciante por el valiente testimonio que dio en el tribunal”, afirmó la Fiscalía del Estado. “Ella soportó valientemente un viaje difícil, y esperamos que esta sentencia le sirva de consuelo para que pueda continuar su proceso de recuperación”.






