Estados Unidos lanzó entre 60 y 70 interceptores Patriot y más de una docena de interceptores THAAD para responder a un ataque iraní con unos 20 misiles balísticos contra fuerzas estadounidenses en Jordania.
El ataque logró superar parte de las defensas y alcanzó aeronaves en la base aérea Muwaffaq Salti, aunque no dejó soldados estadounidenses muertos. Según los datos citados, Irán utilizó también cabezas de combate que se dividían en varios puntos de impacto, lo que complicó la respuesta defensiva.
Uno de los funcionarios señaló que la cantidad de interceptores empleados en un solo ataque fue similar a la utilizada por Estados Unidos durante una semana completa en otros momentos de la guerra. Hasta mediados de julio, Washington había lanzado cerca de 1.700 interceptores Patriot, más de 200 THAAD y unos 150 Standard Missile desde buques de la Armada.
El informe aparece después de una evaluación del inspector general del Departamento de Defensa que advirtió sobre problemas en las reservas y dificultades de la industria estadounidense para reponer municiones. El Pentágono rechazó que exista un agotamiento de los suministros y aseguró que esas versiones son falsas.










