El primer ministro Benjamin Netanyahu no intentó imponer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una estrategia concreta sobre Irán durante su reunión en el Despacho Oval, afirmó un alto funcionario israelí. Según explicó, el encuentro consistió en un “intercambio de ideas” sobre los tres principales escenarios que ambos gobiernos tienen ante sí.
La primera posibilidad sería alcanzar un acuerdo diplomático con Irán. La segunda contemplaría un escenario más incierto, sin pacto y sin reanudar la guerra, en el que Estados Unidos mantendría la presión mediante sanciones económicas. La tercera opción sería lanzar una nueva ofensiva de gran escala contra la República Islámica, detalló el funcionario durante una rueda de prensa con periodistas israelíes en Washington.
El alto cargo trató de restar fuerza a la idea de que Netanyahu viajó a Washington para persuadir a Trump de retomar los ataques contra Irán. Esa interpretación circuló ampliamente durante la anterior visita del primer ministro, en febrero, cuando defendió ante el Gobierno estadounidense una propuesta de alto riesgo para que Washington se sumara a Israel en una ofensiva contra Teherán.
Trump se incorporó a la campaña menos de tres semanas después, aunque muchas de las previsiones que Netanyahu expuso en la Sala de Situación sobre el desarrollo de la operación no se cumplieron.
En esta ocasión, el primer ministro no indicó a Trump cuál de los tres escenarios consideraba preferible, aunque sí expresó dudas sobre la posibilidad de que Irán cumpla cualquier acuerdo que llegue a firmar, según el funcionario israelí.
Ambos dirigentes examinaron con detalle las tres alternativas y repasaron las ventajas y desventajas de cada una, añadió.






