Arabia Saudita busca apoyo militar de varios países ante la reducción de sus existencias de interceptores y la prolongación de los ataques hutíes desde Yemen. Dos funcionarios regionales afirmaron que Riad pidió a Francia, Gran Bretaña, Pakistán y Egipto apoyo de defensa antiaérea para hacer frente a misiles y drones lanzados por los hutíes y por otros grupos respaldados por Irán.
Uno de los funcionarios explicó que esta gestión se produjo después de que Estados Unidos, principal aliado y proveedor de armas del reino, viera disminuir sus propias reservas de interceptores durante seis meses de guerra con Irán. Ambos funcionarios solicitaron anonimato porque no estaban autorizados a tratar el asunto públicamente.
La necesidad de apoyo militar no ha modificado la posición saudí sobre una eventual normalización con Israel. Una fuente saudí citada por la emisora israelí Kan sostuvo que incluso una ayuda israelí contra los hutíes no llevaría a Riad a aceptar relaciones normalizadas sin una resolución de la cuestión palestina. No se precisó si Arabia Saudita solicitó asistencia a Israel.
Riad ha reiterado que no aceptará la normalización sin un “camino irreversible” hacia un Estado palestino, una condición rechazada por el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. La fuente saudí afirmó que era errónea la idea de que el reino flexibilizaría su postura sobre la normalización con Israel.

La escalada entre Arabia Saudita y los hutíes abrió otro frente derivado de la guerra con Irán. El miércoles, las autoridades saudíes acusaron a los hutíes de intentar atacar La Meca con un dron. El reino aseguró que interceptó el aparato y declaró la ciudad, lugar de nacimiento del profeta Mahoma, una “línea roja”. Los hutíes negaron que hubieran atacado La Meca, situada a unos 1.100 kilómetros de la frontera con Yemen.
La guerra también afecta la infraestructura energética y las rutas marítimas saudíes. Un oleoducto clave habría permanecido cerrado durante semanas después de un ataque de milicias respaldadas por Irán en Irak. Los hutíes han atacado infraestructura del reino y su tráfico marítimo en el mar Rojo, donde tomaron varias islas del estrecho de Bab el-Mandeb. Irán, por su parte, continúa con ataques contra barcos en el estrecho de Ormuz. Los precios del petróleo siguen por encima de los $100 por barril.
Uno de los funcionarios regionales describió la situación saudí como muy difícil porque el reino debe proteger bases militares, instalaciones gubernamentales y numerosos complejos petroleros. El segundo funcionario indicó que Riad también intenta reunir a sus aliados para una respuesta colectiva contra los hutíes, aunque por ahora la prioridad es dar margen a la diplomacia. Omán y Egipto encabezan los esfuerzos para reducir la tensión en Yemen.
Adam Baron, miembro del centro de estudios New America en Washington, señaló que el problema supera el enfrentamiento entre los hutíes y Arabia Saudita y afecta de forma más amplia a las rutas del transporte marítimo internacional.

Durante el fin de semana anterior, Omán acogió una reunión entre representantes de Estados Unidos y de los hutíes para tratar las tensiones regionales. Dos personas conocedoras del encuentro, entre ellas un funcionario hutí, confirmaron la reunión sin aportar más detalles.
El portavoz del primer ministro británico, Tom Wells, declaró el martes que el Reino Unido mantiene una “estrecha asociación de defensa” con Arabia Saudita, pero no confirmó si Riad pidió ayuda militar ni si hay tropas británicas en territorio saudí.
Funcionarios estadounidenses y de la OTAN habían reconocido previamente una escasez grave de interceptores de misiles en Europa, un factor que limita la capacidad de los países europeos para prestar apoyo adicional.
Un funcionario del gobierno turco dijo que Turquía mantiene conversaciones con Irán y los Emiratos Árabes Unidos para reducir las tensiones. No ofreció otros detalles y pidió anonimato porque no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el asunto.

La escalada también pone a prueba el nuevo pacto de defensa entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán. Funcionarios turcos y paquistaníes dijeron que hasta ese momento no habían recibido una petición saudí de apoyo ante los ataques hutíes.
Tras la condena del supuesto intento de ataque contra La Meca, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, afirmó que Pakistán y Arabia Saudita permanecen “inquebrantablemente, hombro con hombro”. El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía expresó solidaridad con el reino y afirmó que ningún país puede permanecer indiferente.
Estados Unidos ha vendido armamento por miles de millones de dólares a Arabia Saudita y ha prometido apoyo adicional, aunque altos funcionarios estadounidenses han mostrado escaso interés en una intervención directa en la guerra. El vicepresidente JD Vance dijo el lunes que Washington se encontraba en “contacto constante” con los saudíes y que había mantenido conversaciones directas con los hutíes.
Un funcionario estadounidense explicó que el Comando Central dispone de un grupo de trabajo destinado a mejorar el intercambio de inteligencia y a planificar apoyo con las fuerzas saudíes. La semana anterior, altos mandos militares de ocho países participaron en Alemania en una conferencia convocada por el ejército estadounidense para tratar oportunidades de cooperación en seguridad en Oriente Medio. El funcionario no identificó a los países asistentes.
Los hutíes aseguraron el miércoles que derribaron un caza F-15 de la coalición respaldada por Arabia Saudita sobre la provincia yemení de Marib, aunque no precisaron cuándo habría ocurrido. En un video difundido por el grupo, combatientes hutíes mostraron lo que presentaron como restos de un F-15 con una bandera saudí. La afirmación no fue verificada de forma independiente.
Los portavoces de la coalición encabezada por Arabia Saudita y del gobierno saudí no respondieron de inmediato a las consultas sobre esos hechos.
Esa noche, el portavoz militar hutí, Yahya Saree, afirmó que aviones saudíes habían efectuado 40 ataques aéreos contra las provincias de Taiz, Marib y Hodeidah durante las 24 horas anteriores. Antes había situado en más de 450 el número de ataques saudíes de la semana y sostuvo que, como respuesta, los hutíes atacaron una base aérea saudí y una instalación de la compañía petrolera estatal en Yanbu, junto al mar Rojo.
En paralelo, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, se encontraba en China, principal comprador del petróleo iraní. El canciller chino, Wang Yi, pidió a Estados Unidos e Irán moderación y la reapertura del estrecho de Ormuz lo antes posible. También expresó preocupación por la extensión de la guerra a Yemen y al mar Rojo.
Araghchi declaró que Teherán busca restaurar la calma regional y mantener relaciones amistosas y pacíficas con sus vecinos. China ha evitado intervenir directamente en la guerra, aunque el presidente Xi Jinping volvió a ofrecer ayuda de Pekín para poner fin al conflicto durante la cumbre de los BRICS celebrada en Nueva Delhi.
El tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz mostró cierta recuperación a medida que algunos petroleros retomaron una ruta cercana a Omán con apoyo de fuerzas estadounidenses. Las estimaciones citadas oscilan entre cinco y siete millones de barriles diarios en promedio, menos de la mitad del volumen anterior al inicio de la guerra tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán del 28 de febrero.










