El Tribunal de Distrito de Nazaret anuló los permisos que permitían operar la playa privada Bora Bora, en el mar de Galilea, y ordenó demoler las construcciones ilegales del lugar. La decisión responde a una petición presentada por Adam Teva V’Din y por Yael Dori, responsable de planificación de la organización y representante de los grupos ambientales ante el comité de protección del entorno costero.
La sentencia exige iniciar de inmediato el retiro de las estructuras levantadas sin autorización y de las vallas que impiden el paso libre del público hacia la costa. La demolición debe comenzar sin demora.
Los permisos temporales mantuvieron la actividad durante 17 años
Durante años funcionó allí una playa privada con construcciones ilegales de gran escala y sin un plan aprobado que regularizara esas obras. El recinto permaneció cercado, el acceso libre quedó restringido y los visitantes tuvieron que pagar para entrar, pese a que las costas del mar de Galilea están definidas como un recurso público que debe permanecer abierto y accesible.
Las instituciones de planificación permitieron que la playa siguiera en funcionamiento mediante autorizaciones temporales. El tribunal puso fin a esa situación y estableció que las obras en las costas deben ajustarse a un proceso de planificación ordenado y aprobado. Los jueces señalaron que un uso excepcional, concebido como medida temporal, no puede prolongarse durante 17 años.
Ortal Senker, del departamento jurídico de Adam Teva V’Din, declaró: “Esta sentencia tiene una importancia que va mucho más allá de la playa Bora Bora. El tribunal dejó claro que la construcción en las costas debe hacerse dentro de un marco de planificación ordenado y aprobado, y que no se puede convertir un uso excepcional, que debería ser una herramienta temporal, en una solución que se prolonga durante años; en este caso, unos 17 años”.
Senker añadió: “Ya no se puede aceptar la práctica de planificar por un lado y hacer cumplir la ley por otro”, después de que el tribunal ordenara demoler las estructuras y abrir la playa al público.
Yael Dori afirmó que la decisión tiene gran importancia para las costas del mar de Galilea. Señaló que a lo largo de la ribera existen numerosas construcciones ilegales que dificultan el trazado del sendero que rodea el lago cerca de la línea de agua y, en la práctica, bloquean el acceso libre de los visitantes a las playas.
Dori añadió: “El tribunal envía aquí un mensaje importante respecto de todas las costas del país. Es un mensaje tanto para las instituciones de planificación como para quienes intentan imponer hechos sobre el terreno y apoderarse ilegalmente de playas que pertenecen a todo el público”.










