El Tribunal Supremo rechazó de plano una petición para desalojar un edificio de UNRWA en Kafr Aqab por falta de legitimación activa, aunque el inmueble ya había sido evacuado en la práctica. La solicitud fue presentada por Kobi Samrano, padre de una víctima, junto con la diputada Yulia Malinovsky y la organización B’Tsalmo.
La decisión señaló que el Ayuntamiento de Jerusalén, que había exigido aplicar la ley relativa a UNRWA, no figuraba entre los peticionarios. La sentencia indicó: “Así como la demandada 7 —el Ayuntamiento de Jerusalén— se dirigió a las autoridades militares con una solicitud sobre este asunto, le corresponde dirigirse ella misma al tribunal si considera que debe hacerlo”.
El texto de la petición cuestionó el uso de la falta de legitimación activa como motivo para rechazar el caso de plano. Sus promotores compararon la decisión con otros procedimientos en los que el tribunal examinó demandas presentadas por organizaciones sin que se sumaran las personas o entidades directamente afectadas.
Entre los ejemplos citados figuraron peticiones contra el cierre de un complejo de UNRWA sin que la propia agencia se incorporara al procedimiento, recursos para permitir el ingreso de la Cruz Roja en prisiones sin que se sumara ningún preso implicado y peticiones para permitir la entrada de alimentos a Gaza sin que residentes de Gaza figuraran entre los demandantes.
A partir de esos antecedentes, los peticionarios sostuvieron que la cuestión de la legitimación activa se aplica de forma variable y que su tratamiento depende, en ocasiones, de la identidad de quien presenta el recurso.
B’Tsalmo declaró: “El Tribunal Supremo concede medidas a terroristas mientras omite el requisito de legitimación activa, pero rechazó una petición cuyo objetivo era proteger la seguridad de los ciudadanos israelíes por una cuestión procesal que los jueces ignoran de forma habitual”.










