Israel puso en marcha este martes el proceso para desarrollar un ordenador cuántico de fabricación nacional, una iniciativa con la que busca asegurar su soberanía tecnológica y mejorar su posición en la competencia mundial por una tecnología llamada a resolver problemas científicos y de ingeniería de gran complejidad.
La Dirección Nacional de Inteligencia Artificial de la Oficina del primer ministro y el Departamento del Contable general del Ministerio de Finanzas publicaron de forma conjunta la licitación del denominado “Proyecto Nexus”. Además de reducir la dependencia tecnológica del exterior, el plan pretende fortalecer el ecosistema israelí de alta tecnología y preservar la competitividad del país a largo plazo.
El anuncio forma parte de una iniciativa gubernamental más amplia sobre computación cuántica e inteligencia artificial avanzada, pero no precisó el presupuesto ni el calendario de ejecución. En julio, durante una reunión de un comité de la Knéset, Erez Askal, director de la Dirección Nacional de Inteligencia Artificial, estimó que la aplicación del plan nacional requeriría alrededor de 5000 millones de séqueles ($1660 millones) anuales.
The Times of Israel indicó que no pudo obtener comentarios del Ministerio de Finanzas.
La licitación se presentó menos de un mes después de que la Autoridad de Innovación de Israel anunciara una inversión de 100 millones de séqueles ($33 millones) para crear una infraestructura nacional de investigación y desarrollo. Esa plataforma permitirá a empresas y universidades del país probar, evaluar e incorporar tecnologías avanzadas de computación cuántica.
Israel intenta así evitar quedar rezagado frente a potencias como Estados Unidos y China, que han elevado sus inversiones en esta área. La computación cuántica continúa en una fase temprana, mientras compañías como Google, Microsoft, IBM e Intel compiten por lograr avances que permitan convertirla en una tecnología más práctica y accesible.
“El hecho de que Israel tome la iniciativa y actúe de forma temprana ante una tecnología emergente representa un paso en la dirección correcta, puesto que llegamos muy tarde en lo que respecta a la inteligencia artificial”, declaró Nadav Cohen, profesor de inteligencia artificial y ciencias de la computación en la Universidad de Tel Aviv y cofundador de Imubit, una empresa emergente israelí especializada en inteligencia artificial.
Cohen advirtió, sin embargo, que el país debe decidir con cuidado dónde concentrará sus recursos. “Sin embargo, dado que no somos una superpotencia con recursos inagotables, Israel necesita establecer prioridades de inversión a nivel nacional, elegir con cuidado las áreas donde tenemos potencial para liderar y centrarnos en ellas, en lugar de intentar destacar en todo”, afirmó.
También puso en duda que la computación cuántica deba ocupar ya el primer lugar entre esas prioridades. “Tal vez sea demasiado pronto para situar la computación cuántica en el primer lugar de nuestra lista, ya que se trata de un esfuerzo científico a muy largo plazo y no resulta tan evidente cuáles serán los frutos tangibles ni siquiera dentro de unos años; de hecho, algunas personas advierten que esto nunca sucederá”, matizó.
A diferencia de los ordenadores clásicos, la computación cuántica se apoya en principios de la mecánica cuántica para realizar numerosos cálculos de forma simultánea. Sus defensores sostienen que podría resolver con rapidez problemas inabordables incluso para los sistemas convencionales más potentes.
Los procesadores cuánticos podrían facilitar avances en economía, tecnología, seguridad, ingeniería y ciencia. Entre sus posibles aplicaciones figuran el descubrimiento de fármacos, la criptografía y la optimización logística de las cadenas de suministro.
La doctora Smadar Itzkovich, fundadora y directora ejecutiva del AI & Quantum Sovereignty Lab (AIQ-Lab), valoró la decisión del Gobierno como una apuesta temprana por una tecnología todavía incierta.
“Considero que se trata de una medida inteligente y audaz por parte del Gobierno: publicar una licitación de este tipo para una tecnología todavía emergente requiere valentía”, sostuvo. “Esta acción sitúa a Israel a la par que Japón y el Reino Unido, países que han adoptado medidas similares este año”.
“Lo que más me interesa de cara al futuro es reflexionar sobre cuál es la gran visión de Israel para impulsar el avance del campo cuántico”, añadió Itzkovich.
El Gobierno publicó al mismo tiempo licitaciones y convocatorias para otros dos proyectos nacionales vinculados con la inteligencia artificial. Uno de ellos contempla la creación de un campo de pruebas de IA física, es decir, aplicada a la robótica, la fabricación, la sanidad y los drones.
Las instalaciones permitirán que investigadores y empresas ensayen sus sistemas en entornos reales, como carreteras, hospitales, plantas industriales y zonas agrícolas. El proyecto busca acelerar los avances en robótica, computación perimetral —edge computing—, sensores y procesamiento de datos.
La tercera iniciativa estudiará políticas para reforzar la capacidad de Israel de desarrollar modelos fundacionales, los grandes modelos de inteligencia artificial sobre los que se construyen sistemas avanzados como ChatGPT. El propósito es ampliar la ventaja competitiva del país en este sector.
“Las medidas que lideramos en la actualidad, desde la computación cuántica hasta la IA física y los modelos fundacionales, proporcionan a la industria y a la economía la base necesaria para reducir las barreras, garantizar la soberanía tecnológica y lograr avances de impacto mundial”, afirmó Evyatar Peretz, contable general adjunto de Innovación y Tecnología del Ministerio de Finanzas.
Cohen consideró poco probable que Israel llegue a encabezar el desarrollo de la inteligencia artificial general, debido al rápido avance de Estados Unidos y China. En cambio, señaló que la experiencia combinada de la defensa, las universidades y las empresas emergentes podría dar al país una posición destacada en la IA física.
“La combinación de defensa, mundo académico y empresas emergentes podría convertirnos en líderes dentro de la IA física; no a día de hoy, pero sí en un plazo de tres a cinco años”, concluyó.






