Al menos 56 personas han sido ejecutadas en Irán por cargos relacionados con la seguridad nacional desde el 19 de marzo, incluidas 27 en casos relacionados con las protestas de principios de año, según Volker Turk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
“Me alarma el aumento de las ejecuciones y de las condenas a muerte dictadas en Irán desde marzo, así como el hecho de que la pena capital siga utilizándose para infundir miedo en la población y reprimir la disidencia”, afirma Turk en un comunicado.
Las autoridades iraníes mataron a miles de personas durante las protestas antigubernamentales de enero, los peores disturbios internos en Irán en décadas.
Organizaciones de derechos humanos afirman que el gobierno ha continuado la represión contra los opositores durante la guerra que comenzó a finales de febrero tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán.
Turk afirma que más de 100 personas se enfrentan al riesgo de ser ejecutadas por cargos similares relacionados con la seguridad, mientras que las ejecuciones por delitos relacionados con las drogas también continúan a un ritmo alarmante.
Insta a Teherán a detener todas las ejecuciones y a avanzar hacia la abolición de la pena de muerte, además de expresar su preocupación por lo que describe como fallos en el respeto del derecho a un juicio justo y al debido proceso.






