Estados Unidos completó la certificación operativa que convierte al F-35A en el primer caza de quinta generación autorizado para lanzar armas nucleares.
La bodega interna permite mantener la baja observabilidad del F-35A
La capacidad nuclear del F-35 no depende de aumentar la potencia explosiva disponible, sino de llevar una bomba de gravedad hasta una zona defendida sin renunciar a las características que reducen la exposición del avión frente a radares y sistemas de defensa antiaérea. Una bomba nuclear transportada externamente degradaría su configuración de baja observabilidad. La integración de la B61-12 en la bodega interna del F-35A permite conservar esa configuración durante la aproximación y aprovechar la arquitectura de sensores, navegación y guerra electrónica del avión.
La combinación adapta una munición cuyo principio básico sigue siendo el lanzamiento desde un avión a una plataforma de quinta generación. Durante la aproximación, el F-35A puede construir una imagen táctica mediante sus sensores y sistemas sin depender exclusivamente de emisiones propias. La bomba permanece dentro del fuselaje durante gran parte del vuelo, una disposición que evita la degradación asociada con el transporte externo y mantiene las características de baja observabilidad hasta que la misión exige abrir las compuertas de la bodega para efectuar la liberación.
La variante implicada es exclusivamente el F-35A, la versión convencional de despegue y aterrizaje utilizada por la Fuerza Aérea estadounidense y numerosos operadores aliados. El F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical y el F-35C embarcado no recibieron esta certificación nuclear. La diferencia responde a las exigencias propias de la integración: compatibilidad mecánica dentro de la bodega, interfaces eléctricas y digitales entre avión y arma, modificaciones específicas de software, procedimientos de mantenimiento, requisitos de seguridad nuclear y una certificación operacional independiente de la capacidad convencional.

Por esa razón, no todos los F-35A son automáticamente aviones nucleares. Las unidades asignadas a esa misión requieren la configuración correspondiente, además de personal y procedimientos específicos. La condición de Dual Capable Aircraft permite que una aeronave realice misiones convencionales y, cuando pertenece a una unidad equipada y certificada para ello, participe también en la misión de entrega nuclear. En consecuencia, la presencia de un F-35A en un despliegue no permite determinar por sí sola si está dedicado a una misión convencional o vinculado a la infraestructura de disuasión nuclear.
Datos clave de la integración de la B61-12 en el F-35A
- La B61-12 mide aproximadamente 3,6 metros y pesa alrededor de 374 kilogramos.
- Dispone de cuatro niveles de potencia públicamente atribuidos: 0,3, 1,5, 10 y 50 kilotones.
- En agosto de 2020, un F-35A liberó una B61-12 inerte desde su bodega interna en Tonopah Test Range.
- El F-35A se convirtió en el primer caza de quinta generación incorporado como Dual Capable Aircraft.
La B61-12 combina una menor dispersión con cuatro niveles de potencia
El programa de extensión de vida de la B61-12 redujo la fragmentación técnica de la familia B61 al reutilizar, sustituir o reacondicionar componentes nucleares y no nucleares. También reunió en una sola modificación funciones que antes estaban repartidas entre las B61-3, B61-4, B61-7 y B61-10. Frente a las modificaciones anteriores, la B61-12 incorpora un conjunto de cola desarrollado bajo responsabilidad de la Fuerza Aérea y producido por Boeing, con superficies de control, guiado e interfaz digital con el avión.
La B61-12 sigue siendo una munición lanzada por gravedad y carece de un sistema propulsor que le proporcione un alcance comparable al de un misil de crucero. Sin embargo, el conjunto de cola puede corregir la trayectoria después de la separación y reducir la dispersión respecto de las variantes no guiadas. El paquete nuclear deriva de la B61-4 y dispone de cuatro niveles de potencia públicamente atribuidos, de 0,3, 1,5, 10 y 50 kilotones, lo que permite seleccionar distintos rendimientos dentro de la misma modificación.

La mayor precisión permite emplear una potencia menor contra determinados objetivos sin aumentar el rendimiento explosivo para compensar errores de caída. Su potencia máxima es considerablemente inferior a la de algunas antiguas armas estratégicas de gravedad estadounidenses. La National Nuclear Security Administration presentó el programa como una combinación de mayor precisión y reducción sustancial de potencia. Incluso la configuración de menor rendimiento produce una detonación nuclear cuyos efectos térmicos, mecánicos y radiológicos dependen también de la altura de explosión, el terreno, la meteorología y la naturaleza del objetivo.
Las pruebas verificaron la separación y la comunicación entre avión y arma
La integración con el F-35A exigió comprobar que la B61-12 pudiera abandonar la bodega interna dentro de un flujo aerodinámico complejo, separarse sin interferir con la estructura del avión y comenzar su trayectoria con los datos adecuados. En agosto de 2020, un F-35A efectuó en Tonopah Test Range una liberación supersónica de una B61-12 inerte desde la bodega interna. El avión volaba a unos 10.500 pies cuando soltó el vehículo de prueba, que alcanzó el área designada aproximadamente 42 segundos después.
El ensayo comprobó conjuntamente las interfaces mecánicas, eléctricas y de comunicación. Otras pruebas verificaron la separación del cable umbilical y la interacción entre el software del avión, el arma y el conjunto de cola. La certificación nuclear dependía del funcionamiento coordinado de todos esos elementos y no de la mera compatibilidad física de la bomba con el fuselaje. Dos F-35A completaron posteriormente en Tonopah una demostración integral con B61-12 Joint Test Assemblies liberadas dentro de envolventes de vuelo representativas del empleo operacional.

Con esas pruebas terminó la fase de vuelo correspondiente a la certificación de diseño nuclear y comenzó el paso hacia la certificación operacional. El F-35A obtuvo después la certificación para emplear la B61-12. Esa condición permite integrar la bomba en una aeronave que también mantiene sus funciones convencionales, siempre que opere dentro de una unidad equipada y certificada para la misión nuclear. La certificación abarca así el conjunto formado por la aeronave, el arma, el software, las interfaces, los procedimientos y los requisitos de seguridad vinculados a su empleo.
La falta de propulsión obliga al F-35A a penetrar en zonas defendidas
La B61-12 carece de propulsión propia, por lo que el F-35A debe aproximarse lo suficiente para que la bomba pueda alcanzar el objetivo después de la separación. La baja observabilidad reduce la firma detectable durante esa aproximación y permite mantener la munición dentro del fuselaje durante gran parte del vuelo. La mayor precisión de la bomba no aumenta su alcance. Frente a un arma nuclear de lanzamiento a distancia, el conjunto F-35A/B61-12 obliga al avión transportador a penetrar más profundamente en la zona cubierta por las defensas adversarias.
La baja observabilidad tampoco elimina las amenazas durante la misión. Los radares de baja frecuencia, los sensores pasivos, las redes integradas de defensa antiaérea, los cazas y los sistemas infrarrojos continúan condicionando la aproximación. También influye la apertura de las compuertas de la bodega, necesaria para liberar el arma. El F-35A reduce así determinados factores de exposición respecto de plataformas que transportan bombas externamente, pero debe seguir entrando en el espacio cubierto por los sistemas defensivos debido a la ausencia de propulsión propia en la B61-12.
La OTAN incorpora el F-35A mientras continúa la vigilancia del arsenal
La sustitución de cazas de cuarta generación por F-35A dentro de la misión nuclear de la OTAN reduce la dependencia de plataformas que transportaban bombas externamente y que fueron diseñadas antes de la proliferación actual de radares multifunción, redes de sensores y misiles superficie-aire de largo alcance. Estados Unidos introdujo F-35A certificados para esta misión y los Países Bajos completaron posteriormente la certificación operacional de sus propios aparatos, con lo que se convirtieron en el primer aliado de la OTAN que efectuó esa transición.

En el ejercicio Steadfast Noon de 2024 participaron por primera vez F-35A neerlandeses con capacidad DCA. El Reino Unido decidió en 2025 adquirir al menos doce F-35A para reincorporar a la Royal Air Force a esta misión de la Alianza. Esos aparatos corresponden todavía a una capacidad futura y no forman una fuerza británica operativa de entrega nuclear. La incorporación del F-35A a esta función depende, por tanto, de la certificación de cada fuerza y de la infraestructura específica necesaria para sostener la misión.
La producción de la B61-12 comenzó a materializarse con la terminación de la primera unidad el 23 de noviembre de 2021 y concluyó el 18 de diciembre de 2024, cuando la NNSA terminó la última bomba prevista por el programa de extensión de vida. La modernización estaba destinada a prolongar la vida de servicio de la modificación al menos otros veinte años. Una vez terminada la fabricación, el sostenimiento pasó a concentrarse en ensayos, inspecciones y vuelos con unidades instrumentadas para comprobar la conservación de las prestaciones exigidas por la certificación.
Entre el 19 y el 21 de agosto de 2025, Sandia y la NNSA efectuaron en Tonopah Test Range vuelos de vigilancia del arsenal con unidades B61-12 inertes y aeronaves procedentes de Hill Air Force Base. Dos Joint Test Assemblies fueron cargadas en un F-35 para uno de esos vuelos. La serie incluyó transporte cautivo, acondicionamiento térmico previo y liberaciones destinadas a comprobar el comportamiento conjunto del arma y la aeronave en condiciones representativas de operación, además de verificar con el paso del tiempo las prestaciones requeridas.
Las B61-12 de producción completada permanecen vinculadas a un sistema que incluye el conjunto de cola guiado, la interfaz digital con el avión, el transporte interno en F-35A certificados para la misión nuclear y los ensayos periódicos posteriores a la entrada en servicio. La efectividad de esa integración no descansa únicamente en la bomba ni en la aeronave, sino en el funcionamiento coordinado de sus interfaces, el personal, los procedimientos y las comprobaciones destinadas a mantener las condiciones exigidas por la certificación nuclear.










