Ratko Mladić, excomandante del Ejército Serbobosnio, murió a los 83 años mientras cumplía una condena de cadena perpetua en el centro de detención de las Naciones Unidas, en La Haya. Conocido como el “Carnicero de Srebrenica”, fue considerado uno de los criminales de guerra más notorios desde la Segunda Guerra Mundial.
Durante la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995, dirigió el Ejército Serbobosnio. Fue condenado por su responsabilidad en la masacre de Srebrenica, ocurrida en julio de 1995, cuando más de 8.000 hombres y niños musulmanes fueron asesinados en pocos días. Los tribunales internacionales calificaron esos hechos como el peor genocidio cometido en Europa desde el Holocausto. Además, recibió condenas por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y por impulsar una campaña de limpieza étnica contra musulmanes y croatas.
Al terminar la guerra permaneció prófugo durante 16 años, pese a la orden de captura emitida por el Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia. Fue detenido en Serbia en 2011 y trasladado a La Haya. Seis años después recibió la condena de cadena perpetua y, en 2021, la justicia confirmó de forma definitiva la sentencia al rechazar su apelación.
En sus últimos años sufrió un progresivo deterioro de salud tras varios derrames cerebrales e infartos. Su familia pidió en repetidas ocasiones que fuera trasladado a Serbia por motivos humanitarios para recibir tratamiento, pero esas solicitudes fueron rechazadas al concluir que ya recibía atención médica adecuada en el centro de detención de la ONU.










