Cuatro hombres se declararon culpables este viernes de daños criminales por el incendio que destruyó cuatro ambulancias de la organización benéfica judía Hatzolah en Londres a comienzos de este año.
Tres británicos de 20, 19 y 18 años, junto con un británico-pakistaní de 18, reconocieron su participación en el ataque ocurrido el 23 de marzo durante una audiencia en el Old Bailey.
Las ambulancias estaban estacionadas cerca de una sinagoga en Golders Green, una zona de Londres con una importante población judía. Los daños fueron estimados en alrededor de £1 000 000.
La acusación había descrito lo ocurrido como “un ataque premeditado y dirigido contra la comunidad judía”. Según el caso presentado ante la justicia, tres de los acusados provocaron los incendios mientras el cuarto permanecía cerca en un vehículo preparado para la huida.
El episodio formó parte de una serie de ataques contra lugares judíos y objetivos relacionados con Israel en Londres.
El grupo vinculado a Irán Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiyah, conocido también como HAYI, se había atribuido varios ataques, entre ellos la destrucción de las ambulancias de Hatzolah. El gobierno británico anunció planes para prohibir a esa organización al considerarla una amenaza para la seguridad nacional.
Los abogados de los cuatro acusados han rechazado que sus clientes mantuvieran vínculos “terroristas” con organizaciones prohibidas en Reino Unido.
Los cuatro hombres quedaron en prisión preventiva y está previsto que reciban sentencia en la primavera de 2027.
Un quinto acusado, de 18 años, se declaró no culpable de ayudar a un delincuente. Su juicio está previsto para enero en el Old Bailey.
El caso se conoce en un contexto de aumento de los incidentes antisemitas en Reino Unido. A finales de abril, dos hombres judíos ortodoxos fueron apuñalados en Golders Green, tras lo cual el país elevó su nivel nacional de amenaza terrorista de “sustancial” a “grave” por primera vez en más de cuatro años.
Durante 2025, Reino Unido registró 121 agresiones antisemitas graves entre una población judía de unas 300.000 personas, la tasa per cápita más alta del mundo según los datos citados.










