Israel y Siria mantienen actualmente conversaciones para evaluar la posibilidad de alcanzar un acuerdo de seguridad, según afirmó este miércoles un alto funcionario político.
De acuerdo con sus declaraciones, en Jerusalén consideran que es posible mantener un diálogo con el Gobierno del presidente sirio Ahmed al-Sharaa, conocido también como Abu Mohammed al-Jolani, aunque mantienen reservas sobre los posibles resultados. Las declaraciones se producen después de varias semanas especialmente tensas en las relaciones entre ambos países, durante las cuales hubo contactos de alto nivel que quedaron suspendidos tras un ataque israelí y se reanudaron pocos días después con una reunión en Jordania.
El alto funcionario se refirió a la apertura del canal de diálogo con Damasco y señaló que, pese al complejo pasado de la dirigencia siria, actualmente existe una comunicación activa entre las partes. “Jolani es un interlocutor. La cuestión es cuál será el contenido del diálogo. Hace un año no prosperó un acuerdo de seguridad. En estos días mantenemos conversaciones con ellos. En Oriente Medio, la desconfianza es una actitud legítima”, afirmó.
Sus declaraciones se producen después de que en las últimas semanas salieran a la luz detalles concretos sobre los contactos secretos entre Jerusalén y Damasco. En agosto, el jefe del Mossad, Roman Gofman, habló con el ministro de Exteriores sirio, Asaad al-Shaibani. Según tres fuentes consultadas por Reuters, se trata de uno de los canales de contacto de más alto nivel revelados hasta ahora entre Israel y el nuevo Gobierno sirio.
Turquía ocupó un lugar central en aquella conversación. Según las fuentes, Gofman planteó a al-Shaibani preguntas sobre la ampliación de la presencia militar turca en Siria, el suministro de armas al Ejército sirio, la transferencia de vehículos aéreos no tripulados y la posibilidad de desplegar fuerzas adicionales en el país. El asunto se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción entre Jerusalén y Damasco debido al temor israelí de que una mayor implantación militar turca limite su libertad de acción en Siria.
Solo cuatro días después de aquella conversación, la crisis se agravó. La Fuerza Aérea israelí atacó la base de Abu al-Duhur, en el noroeste de Siria, después de que Israel afirmara que Damasco estaba a punto de permitir el despliegue de fuerzas turcas en el lugar. Tras el ataque, el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que las autoridades sirias habían ignorado reiteradas advertencias israelíes sobre el aumento de la presencia militar turca.
El ataque alteró las conversaciones. El ministro de Exteriores sirio anunció que los contactos con Israel habían quedado suspendidos a raíz de la operación contra la base, aunque aclaró al mismo tiempo que Damasco no cerraba la puerta al diálogo. Al-Shaibani afirmó que esperaba que las negociaciones sobre un acuerdo de seguridad se reanudaran pronto y señaló como condiciones fundamentales para avanzar el cese de los ataques israelíes y la creación de confianza entre las partes.
La crisis no se prolongó. Cinco días después del ataque contra la base, Gofman y al-Shaibani se reunieron en Jordania en el marco de conversaciones mediadas por Estados Unidos. La delegación siria incluyó también a los jefes de la inteligencia general y militar, mientras que la delegación israelí estuvo encabezada por el jefe del Mossad. El objetivo de la reunión era reducir la tensión y evitar un nuevo deterioro de las relaciones entre ambos países.
Según informaciones sirias, las conversaciones abordaron además otra cuestión delicada: la tensión entre Israel y Turquía y el temor a que Siria se convierta en escenario de un enfrentamiento entre ambos países. Las partes examinaron medidas destinadas a reducir las diferencias entre Jerusalén y Ankara y a impedir que su conflicto se extienda al territorio sirio.
Al mismo tiempo, al-Shaibani expuso públicamente el objetivo de Damasco en las negociaciones. En una entrevista con Reuters afirmó que Siria espera reanudar las conversaciones sobre un acuerdo de seguridad que conduzca finalmente a la retirada israelí del territorio sirio. Según dijo, Israel tiene ante sí una “oportunidad histórica”, mientras la vía diplomática continúa abierta. Sin embargo, subrayó que todavía no existe confianza entre las partes y que, para Damasco, el cese de los ataques israelíes es una condición central para construirla.
El propio al-Sharaa ya había confirmado en julio que su Gobierno trabajaba para alcanzar un acuerdo de seguridad con Israel con la ayuda de otros países. También expresó la esperanza de que un entendimiento de este tipo pudiera abrir en el futuro la posibilidad de un acuerdo más amplio, aunque dejó claro que Damasco no renuncia en este proceso a sus reivindicaciones sobre los Altos del Golán.
Ahora, el alto funcionario político señala otro cambio que afecta a las negociaciones. Según explicó, el alivio de las sanciones impuestas a Siria ha debilitado uno de los incentivos que tenía la comunidad internacional para impulsar un acuerdo. “La motivación de los sirios para alcanzar un acuerdo ha disminuido porque les levantaron las sanciones”, afirmó.
La declaración adquiere especial relevancia tras las medidas adoptadas por Estados Unidos apenas la semana pasada, cuando el Gobierno estadounidense retiró a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y eliminó al mismo tiempo otras restricciones relacionadas con el nuevo Gobierno. El Departamento del Tesoro estadounidense explicó que la medida buscaba fomentar las inversiones y contribuir a la estabilidad económica y política del país.
El cambio ya se percibe sobre el terreno. Pocos días después de la decisión estadounidense, Visa y Mastercard comenzaron a procesar las primeras transacciones internacionales en Siria, como parte del regreso gradual del país al sistema financiero mundial. El propio al-Sharaa fue fotografiado utilizando una tarjeta Visa en Damasco, una imagen especialmente simbólica para un país que permaneció durante años aislado del sistema bancario internacional.
Las negociaciones actuales no son el primer intento de alcanzar entendimientos entre Jerusalén y Damasco. Estados Unidos lleva más de un año impulsando un acuerdo de seguridad entre Israel y el nuevo Gobierno sirio, con el objetivo de establecer reglas claras a lo largo de la frontera, reducir la fricción militar y evitar una escalada hacia un conflicto más amplio. Según el alto funcionario político, un intento anterior de alcanzar un acuerdo no prosperó.










