Un F-4 Phantom de la Fuerza Aérea Helénica se estrelló este sábado durante una exhibición aérea en la base de Tanagra, cerca de Atenas. La aeronave impactó contra el suelo y se incendió en las proximidades del aeródromo, sin que se conociera de inmediato el estado de sus dos tripulantes.
El accidente ocurrió alrededor de las 15:00 hora local, durante los primeros dos minutos de la demostración. Videos difundidos en internet muestran al caza volando a baja altitud y alta velocidad antes de iniciar un giro hacia la pista, perder altura y precipitarse contra una zona arbolada.
El impacto se habría producido fuera de la pista, en un sector industrial de Tanagra próximo a varias fábricas que estaban cerradas en el momento del siniestro. En las imágenes disponibles no se observa la eyección de los dos ocupantes.
El avión accidentado, identificado con el número 01504, había realizado el viernes 4 de septiembre un vuelo de ensayo durante la jornada dedicada a los medios.
Tras el accidente, el ministro de Defensa Nacional, Nikos Dendias, abandonó Tanagra y regresó de urgencia a Atenas. En las primeras horas posteriores al siniestro, las autoridades griegas no habían difundido información sobre las causas del accidente ni sobre la situación de la tripulación.
Grecia es uno de los últimos países que mantiene el F-4 Phantom en servicio activo. Según el recuento disponible de diciembre de 2025, la Fuerza Aérea Helénica contaba con 17 aparatos de este modelo, por lo que la pérdida del 01504 reduciría la flota a 16 unidades.
Los Phantom griegos están asignados al 338.º Escuadrón de la 117.ª Ala de Combate. El país mantiene además una estrecha relación con la comunidad internacional de operadores y aficionados al modelo mediante la Conferencia Europea del Phantom, celebrada en la base aérea de Andravida.
Turquía e Irán también continúan operando versiones del F-4, aunque en cantidades limitadas. En el caso iraní, la disponibilidad de los aparatos se ha visto condicionada durante años por las sanciones y la escasez de repuestos.
El accidente se produce mientras Grecia avanza en la modernización de su aviación de combate. La Fuerza Aérea Helénica incorpora actualmente F-16V Viper y Lockheed Martin anunció el 5 de septiembre la entrega del aparato número 59 actualizado a ese estándar.
A la vez, Grecia se prepara para incorporar el F-35A Lightning II. El país ya contrató 20 unidades y evalúa ampliar el pedido, en un proceso que irá reduciendo progresivamente el peso de plataformas más antiguas como el Phantom dentro de su flota de combate.










