El carguero ruso Lady Mariia fue atacado el 6 de septiembre cerca de Creta con pequeñas municiones lanzadas desde drones, después de haber zarpado de Orán, Argelia. Las imágenes disponibles muestran impactos sobre la cubierta, las grúas y la zona de la chimenea, con incendios localizados, pero sin señales visibles de una penetración importante del casco, inundación o fallo estructural.
La autoría ucraniana del ataque, el supuesto transporte de armas iraníes y el posible uso de territorio libio para lanzar los drones no han sido confirmados de forma independiente. El buque, sin embargo, fue sancionado por Ucrania en mayo de 2026 por transportar armas y equipos militares entre Siria y Rusia.
El Lady Mariia, de bandera rusa y número IMO 9220641, mide 126,88 metros de eslora y 20,19 metros de manga. Tiene un peso muerto de unas 7.184 toneladas y dispone de dos grúas de 150 toneladas, además de 3.942,3 m² de espacio de carga distribuidos entre la cubierta principal, la cubierta intermedia y la cubierta superior.
Su configuración permite transportar vehículos, contenedores, municiones, maquinaria y cargas pesadas. El piso del tanque está certificado para soportar hasta 10 toneladas por metro cuadrado, mientras las dos grúas permiten manipular cargas pesadas sin depender necesariamente de instalaciones portuarias externas. Por ello, los impactos sobre esos equipos pueden limitar de forma directa su autonomía logística aunque el casco permanezca operativo.
Antes del ataque, el buque navegaba a unos 9,1 nudos, una velocidad cercana a su promedio habitual. Su último reporte AIS conocido en el Mediterráneo mostraba un calado de 4,8 metros frente a un máximo de 6,7 metros, lo que indica que no navegaba con su carga máxima.
El Lady Mariia pertenece a MG-Flot LLC, empresa rusa que ha operado una flota de más de veinte buques y ha sido vinculada a corredores logísticos entre Rusia, Siria, Irán y Corea del Norte. La compañía y varios de sus barcos han sido objeto de sanciones en Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, Australia y otros países.
El ataque se produce en el contexto de una campaña ucraniana más amplia contra buques vinculados a la logística rusa. Desde finales de 2025 se han registrado ataques con drones navales y aéreos contra varios cargueros y petroleros asociados a esas redes en el Mediterráneo, el mar Negro y el mar de Azov.
El caso del Lady Mariia muestra una variante distinta de esos ataques: en lugar de intentar hundir el buque, las municiones parecen haber sido dirigidas contra equipos de cubierta y sistemas de carga cuya pérdida puede reducir la utilidad logística del barco sin destruirlo por completo.










