Irán ha empleado un sistema similar al trueque para sortear las sanciones sobre sus ventas de petróleo y adquirir en China bienes por miles de millones de dólares, entre ellos equipo militar.
El mecanismo funciona mediante el intercambio de petróleo iraní por créditos destinados a pagar importaciones chinas. En los últimos años, este esquema ha permitido a Teherán mantener una vía de financiación mientras Estados Unidos intensificaba la presión económica y militar relacionada con su programa nuclear.
China, el mayor importador mundial de crudo, también ha podido conservar el acceso a petróleo iraní con descuento. Al mismo tiempo, el sistema limita la exposición internacional de bancos y empresas chinas que exportan productos a Irán.
Estados Unidos ha sancionado a algunas entidades chinas de menor tamaño que compran petróleo iraní o facilitan sus envíos, aunque ha evitado aplicar las medidas de mayor alcance que podrían tener consecuencias para la economía mundial.
No está claro qué efecto ha tenido sobre este sistema el bloqueo naval estadounidense impuesto a Irán durante la guerra de seis meses. Desde que el bloqueo fue restablecido el 14 de julio, ningún cargamento de crudo iraní ha logrado atravesar con éxito el estrecho de Ormuz con destino a China.
China e Irán han rechazado reiteradamente las sanciones unilaterales occidentales, que consideran ilegales, y han afirmado que protegerán sus intereses. Ambos países mantienen desde hace años vínculos económicos y políticos, aunque han explicado poco públicamente sobre los mecanismos que permiten sostener el comercio pese a las restricciones internacionales.
Irán ha utilizado este sistema para comprar en China medicamentos, vehículos y equipos de comunicaciones. Los fabricantes chinos no negocian directamente con Irán y no hay indicios de que hayan infringido sanciones.
El mecanismo también fue utilizado al menos una vez durante el último año en relación con contratos para suministrar a Irán equipos de defensa antiaérea valorados en millones de dólares.










