Altos funcionarios del sector de defensa japonés, junto a ejecutivos y agentes, intensificaron sus actividades en Israel. Tienen el claro objetivo de concretar negocios estratégicos en los próximos meses.
Como resultado de este interés, la dirección de Cooperación de Defensa Internacional del ministerio de Defensa de Israel organizó un seminario profesional esta semana. En el evento se discutieron las oportunidades y las herramientas prácticas para operar en el mercado militar japonés. El encuentro contó con la participación de diplomáticos, representantes de empresas comerciales y fabricantes de Japón, además de unas setenta compañías israelíes.
El mercado de Japón tiene un potencial enorme, principalmente por sus presupuestos de defensa. Desde la Segunda Guerra Mundial, Tokio mantuvo un gasto militar relativamente bajo y no puso a la defensa como su máxima prioridad.
Sin embargo, el presupuesto japonés alcanzó unos $33 600 000 000 en 2022, apenas un 0,93% del PIB. Desde entonces, el gasto aumentó año a año de forma constante hasta llegar a los $57 500 000 000 en la actualidad. A nivel cultural japonés esto representa un cambio monumental. Las amenazas de China y Corea del Norte, junto a la invasión rusa de Ucrania, motivaron esta nueva postura.
Por otro lado, la industria de defensa de Japón plantea retos únicos para las empresas de Israel. Además de las diferencias culturales y la falta de vuelos directos, el modelo de mercado es muy particular. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón se encarga de supervisar la tecnología sensible y otorga las licencias, mientras que la Agencia de Adquisiciones gestiona las compras directamente.
Estas entidades japonesas buscan adquirir tecnologías y también quieren trasladar las líneas de producción a su país. Grandes corporaciones japonesas ejecutan estos trabajos. Nombres como Mitsubishi, Toshiba, Fujitsu, Kawasaki, Daikin y Komatsu dominan sectores como los misiles, el espacio, la electrónica militar, la navegación y las municiones.
Para abordar esta complejidad, el seminario israelí incluyó aspectos prácticos para transformar la tecnología en negocios reales dentro de Japón. En el evento hubo reuniones directas entre empresas de ambos países para examinar opciones concretas de colaboración. Todo esto sucede tras varios meses de visitas de funcionarios japoneses a Israel.
Durante estas reuniones se presentó el programa Bridge. Este plan ofrece orientación y tutoría a las empresas israelíes en el mercado japonés por tres meses. Al final del proceso, habrá un evento de exposición en Japón con reuniones de negocios presenciales.
Los japoneses muestran interés en toda la oferta israelí: defensa antiaérea, tecnología de drones, vehículos no tripulados, láseres, robótica, misiles, cañones y protección pasiva.
Israel valora a Japón más allá de las ventas. La capacidad de producción japonesa compite con la de Alemania y su poder financiero se equipara al de Singapur.
El modelo de cooperación ideal para ambos países es India. En la actualidad, India representa el mayor mercado de exportación para la industria de defensa israelí. La colaboración abarca todos los campos y existen líneas de producción conjuntas. Un ejemplo claro es el programa Drishti, una plataforma de investigación y desarrollo compartida. India aporta su infraestructura de producción masiva y un mercado enorme, e Israel entrega innovación aplicada y tecnología de punta.










