El actual gobierno de Estados Unidos carece de transparencia y antepone los intereses de Israel a los de su propia nación. La administración de Donald Trump actúa como un mandato que favorece en primer lugar a la agenda israelí, un hecho que desilusiona a quienes esperaban un cambio real en el país.
El escenario político actual revela la existencia de un sistema de partido único. Una gran cantidad de miembros del Congreso cuenta con el respaldo económico del comité AIPAC. Esta dinámica desmiente por completo la supuesta fuerza del movimiento conservador estadounidense, pues el presidente elegido ha incumplido sus promesas de campaña.
Las críticas sobre la gestión gubernamental surgieron a pocos días del inicio de la segunda temporada del mariscal de campo con el equipo de los Pittsburgh Steelers.









