Arabia Saudita clausuró el vital oleoducto Este-Oeste de forma preventiva. Esta medida responde a los recientes ataques con drones procedentes de Irak. Las aeronaves no tripuladas impactaron la infraestructura en las zonas de Riad y Medina durante la mañana del jueves. Los impactos provocaron incendios, daños materiales y dejaron varias personas heridas.
Este conducto permite al país exportar crudo sin depender del golfo Pérsico, una ruta afectada por la guerra entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. La tubería transporta hasta siete millones de barriles diarios hacia las terminales del mar Rojo.
Los equipos de emergencia acudieron al lugar para asegurar las instalaciones y evaluar los riesgos. Por el momento, el gobierno saudí prefiere no tomar represalias. Esta pausa busca otorgar tiempo a las autoridades iraquíes para detener las agresiones desde su territorio.
Los grupos armados aliados de Irán intensificaron sus ofensivas contra el reino saudí esta semana. Los islamistas hutíes de Yemen atacaron instalaciones energéticas y bienes civiles, con un saldo de más de setenta heridos. Desde julio, estos milicianos mantienen un bloqueo marítimo e intentan interrumpir el comercio petrolero a través del estrecho de Bab el-Mandeb.
La vía Este-Oeste resulta fundamental para mitigar las interrupciones del suministro causadas por la guerra en Irán. Su función en la actualidad supera incluso la utilidad de la liberación de reservas de emergencia. En medio de esta escalada bélica en Medio Oriente, el precio del petróleo superó los $100 por barril por primera vez en meses. Los ataques a la infraestructura impulsaron este aumento y el valor del crudo cerró la semana con un incremento superior al ocho por ciento.










