Las autoridades activaron las alertas en las localidades de Khamis Mushait y Abha, ubicadas en la zona sur de Arabia Saudita. Al mismo tiempo, se escucharon detonaciones en la isla de Qeshm, en el territorio iraní. Los primeros reportes indican que los estallidos provienen del mar, aunque los motivos de estos eventos todavía no están claros.
Horas antes de estos incidentes, el gobierno saudita comunicó la paralización de un importante oleoducto que cruza el país. La decisión ocurrió como respuesta a un ataque con drones explosivos. Esta medida genera preocupación por el futuro de las exportaciones de petróleo, sobre todo en un momento de gran tensión. La guerra con Irán ya pone en riesgo las principales rutas marítimas del Medio Oriente. Un día después del ataque, Irak confirmó que los drones salieron desde su propio territorio.
El Ministerio de Energía de Arabia Saudita explicó que el cierre del oleoducto Este-Oeste es una precaución necesaria. Esta enorme tubería fue construida en la década de 1980. Su función es transportar el crudo desde los yacimientos del este hasta el puerto de Yanbu, situado en el mar Rojo. Gracias a esta infraestructura, el reino puede evitar el paso por el estrecho de Ormuz, una vía que durante años fue su ruta fundamental para la exportación.
El valor estratégico del oleoducto aumentó desde el inicio de la guerra en curso con Irán y las constantes interrupciones al tráfico de barcos en Ormuz. Datos de la Agencia Internacional de Energía revelan que a principios de junio Arabia Saudita logró enviar más de cinco millones de barriles diarios a través de la terminal de Yanbu. Esta cifra representa más del doble del volumen exportado por esa vía antes de la guerra.










